martes, 8 de marzo de 2011

NATALÍA TÁRRACO, LA PASIÓN DE LA NARRACIÓN ¡ME ENTREVISTA! Y SE DEJA ENTREVISTAR POR MÍ: UN LUJO PARA VIVIR EN EL OLIMPO


Natália Senmartí, pseudónimo: Tàrraco, es un volcán de sapiencia y de alegría.
Es energía diamantina, que circula por el universo de los siglos, explora las almas a través de los personajes que crea, y nos invita a ser mejores con sus obras. Ella dice que ahora revisaría alguno de sus escritos y le añadiría más “mala sombra”, pero yo no me lo creo porque la conozco y siempre habrá un personaje que abra la puerta franca a la esperanza, sin miedo y con dignidad, sea en la Guerra de Troya, en las polvorientas calles de Roma, en un mirador napolitano, en un chalé de oscuro deseo o en las calles de Túnez. Ella es así, ella lo ve todo, todo lo siente en su alma, todo le duele, todo lo narra, y así se interesó por mí como una fuerza titánica, que devora lo que lee.
Es un privilegio poder entrevistar a esta escritora inmensa como la vida:


Ah, picarona, la Tárraco

ELENA A NATALÍ:


ELENA: Natalí, ese amor al mundo clásico, esa mirada a la Grecia y a la Roma antigua, tan profunda, exhaustiva en su conocimiento… ¿qué significa este mundo clásico en tu vida?

NATALÍ: No es nostalgia, es explicarme a mí misma. El ayer explica el hoy. De aquel mundo clásico venimos y sucede que al olvidarlo, al catalogarlo de prescindible se comete el error de perdernos sin rumbo, sin raíces, sin mitos.
Nos quedamos absurdamente huérfanos a merced de los efectos especiales.


Seth Garland




ELENA: Tú eres narradora de corazón. Todo lo que contemplas se te vuelve historias, cuento, novela… ¿No es agotador ese trabajo ingente de contar tantas vidas, de animar a los personajes? ¿Por qué lo necesitas tanto?

NATALÍ: Para nada es agotador. Basta sentarse en un banco de cualquier jardín y ver pasar la gente. Ahí están los personajes, situarlos en tiempo pasado, es un capricho, pero no somos tan distintos, en el fondo. Otra cosa es envolverlos de la atmósfera que los haga creíbles en todo detalle, lo que se cita
como labor de documentación, tarea agotadora y apasionante, gracias a la cual, de pasada, he aprendido infinidad de cosas sobre botánica, geografía,dietas, vestimentas, navegación... muy enriquecedor. La curiosidad, creo, es el motor esencial y la escritura se nutre de cierto voyeurismo para interiorizarlo lanzándole a la época que sea.
ELENA:
¿Qué escritores consideras que te han influido con más pasión?

NATALÍ: Me han influido Delibes, Borges, Amin Maalouf, Torrente Ballester, Boccaccio, Grass, la Pardo Bazán, Marsé, Poe...uf, tantos otros. Responden a una corriente, a un estilo, a un lugar, a un tiempo, pero sería largo de explicar sus concretas influencias en mi camino como lectora.

ELENA: Agatha Christie, la novela de crímenes y policíaca, ¿muy querida por ti hasta llevar a un personaje de la época de Trajano, el apuesto Quinto, a investigador secreto?

NATALÍ: La novela negra ofrece una visión irónica o cruel, directa, sarcástica o despiadada de la sociedad a partir de meter la cabeza dentro, buceando desde los bajos a los altos fondos ¿Nombres? Sin contar a la victoriana Agatha, los clásicos americanos...otros; Graham Green, J. le Carré, Vazquez Montalban, Camillieri, Simenon, Sciascia, Donna León, Márkaris, Mankell, P. Kerr, el matrimonio sueco Sjöwall, Jean Claude Izzo, y por supuesto, Lindsey Davis con su hijito, Marco Didio, detective en época de Vespasiano. Siempre leo novela negra, para saber historia, hay que leerla.

ELENA:Novela histórica, Robert Graves, ¿cómo no? ¿Cuántas veces ha ocupado la mesilla de noche?

NATALÍ: De nuevo me tientas, procuraré ser breve. Primero los clásicos greco-latinos...aún me quedan muchos por leer y jamás dejo de releerlos los leídos, son la fuente esencial. A partir de eso leo o, devoro, cualquier libro de tema histórico que trate desde Troya a las Cruzadas; Graves desde luego,
Vidal, Renault, T. Wilder, Yourcenar, Rosemary Frank Baer, Álvaro Pombo, Sutcliff, hasta los románticos al estilo de Sienkiewicz, o los últimos; Manfredi, Frediani, Scarrow, es ¡el nunca acabar! Mi devoción especial a Amin Maalouf, al cual admiro no únicamente por sus obras del género, lo adoro porque me entra muy adentro, es lo que cuenta, lo de menos es el género, no creo en eso demasiado, aunque sirva para vender y orientar. Quiero citar a la compartida amiga Isabel Barceló, autora de una novela intensísima, emocionante, sobre un mito que se desprende de la Eneida, pero que ella, como autora de ficción, recrea magistral e íntimamente: Dido reina de Cartago.




Portada del extraordinario Dido reina de Cartago de Isabel Barceló


ELENA: ¿En qué otros escritores te recreas sin tregua?

NATALÍ: Ya he abundado demasiado, pero como dice un culinario: todo lo que vuela, corre o nada, a la cazuela de la lectura. Cuidadito, con cierto criterio que no da para tanto la vida pasajera. Te citaré tres que me han sacudido últimamente: “Meridiano de sangre” de Cormack McCarthy, “Los detectives salvajes” de Arturo Bolaño y “Tu rostro mañana” de Javier Marias... En poesía a un autor ya fallecido que conocí en persona de refilón; Josep María Fonollosa “Ciudad del hombre: Nueva York”
Ona Peña (una fantástica ilustradora)



ELENA: La narrativa cinematográfica te es también muy querida. ¿Es un lenguaje diferente a la literatura, o no lo es tanto? ¿Cuándo te conmueves ante las imágenes?
¿Te imaginas a Quinto o a otros familiares tuyos de la letra en la pantalla?

NATALÍ: De hecho al escribir “filmo” planos secuencia, panorámicos, picados y contrapicados, a cámara lenta, traveling o flashback, visiono y pongo palabras. Crecí viendo cine, significa mi lenguaje traducido en palabras. Me imagino a Quinto, lo he imaginado en pantalla, letra por letra.

ELENA: Hay momentos intensamente líricos en medio de la narración. ¿Qué suponen esos momentos de calma, de parada en el trajín de la vida de la obra? ¿Cómo vives la poesía?

NATALÍ: La poesía es la forma más sucinta y complicada de explicar ideas, síntesis absoluta de la belleza y el dolor. No me veo capacitada, estoy a años luz de ti. Pero sin querer se escapa un cierto lirismo en un capítulo dado, o a postas, por probar, me tienta, me fascina para inventar atmósferas. Hay que lanzarse, hay que ejercitarse y nada como una gota de poesía apañadilla, por
más que se lea, pardilla ¡Dioses, no cuela el intento de rima!


Andy Short



ELENA: Quinto es el personaje protagonista de una extraordinaria novela que hemos podido disfrutar a su vez por entregas en tu blog. Te has arriesgado a proponer una lectura fuera de la linealidad cronológica, extrayendo fragmentos especiales.
Esta experiencia, ¿te ha permitido observar de otra manera tu propia narración?

NATALÍ: Increíble. En los temas propuestos los Sábados y los Jueves entre amigos y amigas bloggueros quise, por juego, retarme a escribir acatando cada ocurrencia, me las vi cuando el asunto era nevera, por poner un ejemplo, ya que Quinto vivió cuando Trajano. Pero le cogí el trunquillo y poco a poco me adapté trazando un esbozo de novela, que luego, igual que un puzzle, armé, rellené, ordené. Todo estaba sin orden ni concierto y después quedó algo, más o menos, inteligible. Nunca les agradeceré, como se merecen, a mis amigos blogueros, porque sin saberlo del todo, me ofrecieron esa oportunidad que además, pacientes, compartieron, Quinto les pertenece. Elena, opino que escribir supone plantearse desafíos, sufres mucho, lo sabes, pero aprendes y disfrutas cual abeja libando mil flores apetitosas. Hilar un relato puede hacerse utilizando telas y agujas muy diversas, soy como Penélope, paciente, bordando y desbordando, no quiero apalancarme, de momento.


Ekaterina Panikanova


ELENA: La paz de Troya, Quinto, son novelas con personajes variopintos, con retrospectivas complejas. El dominio de las técnicas narrativas suponen sin duda un mecanismo de relojería. ¿Cómo lo construyes? ¿Debes “dibujar” el esqueleto de la historia antes de rellenarlo con los personajes y sus historias?

NATALÍ: Tengo el armazón del argumento en la cabeza, y a partir de aquí, me lanzo al vacío sin red. Sobre la marcha escribo, lo mismo que si me dictara yo misma al oído, incluidos los personajes que a veces me protestan. Nacen momentos al vuelo y surgen paisajes en la vista, eso del cine que dije. Antes de empezar se que voy a escribir sobre algo que necesito expulsar, cada historia es como borrón y cuenta nueva. Tengo la sensación de saldar deudas o de liberarme de un peso en cada novela. Ni Musas ni inspiraciones luminosas, currarse cada letra, investigar, corregir y ser rigurosa en el empeño, disciplinada. ¿Qué te voy a decir que no sepas sobre eso de poner letras?



Natàlia Tàrraco, con Ferran y conmigo, observando el panorama, ¿qué estará pensando?


ELENA: Los personajes protagonistas de tus novelas, se enseñorean en su dignidad, a la que no son capaces de renunciar ni aun en los momentos más apurados, diríamos incorruptibles. Son héroes antiguos en la época moderna. ¿Tienes realmente una mirada optimista hacia el ser humano? ¿Tus personajes te han ayudado a salvaguardarla?

NATALÍ: Una de dos, o pesimista u optimista, hoy impera lo primero. Yo diría que cierta ironía no hace daño a la hora de contemplar lo que somos. Mis jóvenes protagonistas no son héroes, son como los chicos o chicas de hoy, con sus cosas, como los de Egipto o Túnez ahora, como tantos otros. Creo en la juventud o estamos perdidos, ese es el motivo de que mis protagonistas sean tan jóvenes, sin mochillas ni resquemores, sin pesos amargos. Inseguros, dudando, nítidos e inocentes, así los invento. Frecuentemente el adulto se olvida de que fue joven, se pone melancólico, cuenta batallitas y “visiona” el futuro con tintes negros, cuando el futuro es de los jóvenes. Algunos caen en lo cómodo, en lo fácil, en ir tirando, consumismo, pasotismo y botellón. Ese mensaje sale de los medios, de las familias, de la educación que no funciona. El espíritu de controversia y la duda, no tendrían que abandonarnos nunca. ¡Voto a Venus! Menudo discurso he soltado.


Ona Peña (de casta le viene al galgo)

ELENA: El papel de los dioses no anula el libre albedrío de tu personajes, creo yo. Pero te explayas en conseguir un universo mítico, cuasi místico. Maya es la diosa inmensa que envuelve con sus hilos a los personajes y los hace confluir en el tiempo, alegando que la cronología humana es una falacia. ¿Cómo contemplas el universo sobrenatural?
Otras veces los héroes clásicos se van a pasear al callejón del gato de Valle-Inclán, (por cierto seguimos por un rato la ruta de Max Estrella, ¿te acuerdas?) ¿Estaríamos quizás ante una suerte de Novela histórica expresionista en determinados momentos?

NATALÍ: Me acuerdo, en Madrid, callejón del gato, inolvidable paseo.
Por partes. Maya es la Natura, diosa Madre remota, si la ignoramos no somos. El Mito es necesario para no encontrarnos absolutamente solos en este universo inaprensible, no lo explican, juegan a hacerlo soportable y siempre somos algo niños. Creo en la leyenda o la invento, creo en la necesidad
de lo onírico, ayudan; los sueños. Pero luego aterrizo y no creo en la idea sobrenatural que nos ha estigmatizado y amargado con nefastas leyendas. A mis protagonistas les sucede lo mismo, les gustan los cuentos, aunque mañana se levantan y dan la cara como pueden. Maya existe, penetra la realidad,
Maya escapa a lo mesurable, y sin embargo, se percibe ¿interviene?

Huyo de etiquetas, encorsetan. No me interesa ser histórico expresionista o histórico realista. Ni idea, me pongo a escribir y cuando se acaba una novela, es del lector o la lectora. Madre desnaturalizada, abandono al neonato ante los ojos ajenos y me importa que disfruten, es lo vital. Escribo para huir del
tedio, del pesimismo, por gusto, sobretodo para comunicarme, luego cada cual interprete a su modo, porque las miradas son distintas. A veces enriquecen a tal punto lo que he escrito, que me pasmo y me alegro, es tu caso. Elena, ves más que yo en mis letras.

Ivan Parhomenko Viktorovich


ELENA: El Arte, ante todo el Arte. Relatos, crónicas, reseñas, novelas… pero también pinturas, y muy hermosas. ¿Dominas bien la pasión de la vida que anida en tu interior? ¿Hay momentos de vértigo con una actividad tan frenética? ¿Una necesidad? ¿Un modo de vida?

NATALÍ: Dibujo, capto fotografías, me dedico al arte ¡vaya con la pedantería! Doy clases de eso y al final una se obsesiona, se me trastoca el cerebro de hablar cada día sobre estética o lo que sea. La belleza es importante en la vida, pero existen tantas bellezas que resulta imposible describirlas. El concepto es falso, es unilateral desde el tópico. Tampoco voy a disertar sobre tema tan complejo. Pero existe el vértigo como dices, la pasión, la desmesura, la entrega y persecución, a la búsqueda enfermiza de esa idea. He escogido, por suerte he podido, es mi sustento, me gusta mi trabajo. De tanto en cuando contemplo la luna o nado cincuenta metros a mar abierta. ¿Vértigo, actividad frenética, carpe diem? Ni tanto ni tan calvo, detesto el discurso pretencioso.

Gracias por ser. Un gran abrazo, musa.

No las merezco, me he pasado tres pueblos por tu culpa, maga que tiras de mi lengua, y llego a la conclusión de que mis cosillas ¿a quién importan? sin embargo, pilla, aquí constan.
Elena, me siento a gusto contigo, siempre, amiga, poeta, según ha quedado diáfano en la tortura a la que te he sometido. Elena, no tardemos en vernos y abrazarnos, que sea pronto, lo quieran los dioses y diosas.



Ona Peña



NATALÍ A ELENA

Elena Pascual y yo somos amigas, no hace falta explicar la palabra, pero sí las circunstancias de esa maravilla.
Lo somos por miradas, por complicidades tan amplias que se nos acaban las palabras. Somos amigas de paseo, de comer sabroso, de músicas, de leer y depelículas, de escribir, somos amigas del Mito que nos explica, amigas por gustoganas y placer, amigas que no necesitan contacto diario, amigas en la distancia y cerca, amigas con las manos tendidas, siempre.
El tesoro más preciado, aquel sin excusas ni malentendidos que no puedan solventarse, la joya inapreciable del aliento constante, del apoyo, del cariño.
A partir de esa amistad se nos ocurrió plasmarla por juego, por divertimento, en una entrevista mezclada a cuatro manos a dos voces. Tal vez no os interese, quizás os parezca una futilidad, comprensible, pero ella y yo quisimos un buen día, darla a conocer, es un homenaje a ese sentimiento que compartimos y que seguro, que compartís con alguien o con muchos.
Elena, de dulcísima y acogedora mirada, empiezo yo la entrevista:

NATALÍ: Nos conocimos por voluntad propia en Madrid, y resultó, fue un acierto. Dime ¿qué sentiste luego de esa cena entre cuatro recién conocidos?

ELENA: Sentí que no soy un bicho raro, que los encuentros habituales en los blogs son los que me dan la vida, los que me entienden, los que mejor meconocen. Amigos, hechos carne y hueso son los mismos que conocía en su alma. Tranquilidad máxima, encuentro místico.

NATALÍ: Elena Pascual ¿por qué Clásica?
ELENA: Amo a los clásicos con todo mi corazón, a los griegos y a los latinos. En su lectura se queda una parte de mí, me entrego a sus letras con amor y voluptuosidad. Mi nombre me incluye entre los personajes de Homero, ah, me faltaba la “h”, y ese es mi camino hacia la actualidad y las vanguardias,
a las que también amo: he aquí mi guiño. Mi adorado Antonio Martín Ortiz, uno de mis primeros amigos en este mundo, me preguntó por la ausencia de una “h” etimológica en mi nombre, la “h” que yo le brindo a la actualidad, la asumo en mi calificativo: “Clásica”. Mil veces “Clásica”, ello me hace amar la modernidad.
NATALÍ: Tu poesía es de una intensidad casi dolorosa en el lenguaje, cada palabra un enigma lleno de resonancias, el ritmo meditado, los espacios buscados ¿De qué forma surge el poema?

ELENA: ¡Gracias! Soy una persona vehemente y apasionada en mis dolores y en mis éxtasis. No conozco el término medio, me duele la vida y me duelo en las palabras. Mis creaciones nunca son meditadas, surgen tan anárquicas como mis sentimientos, mi alma llora inconsolable o ríe unida al universo, procuro transformar mis abismos en Poesía.
Si me volveré loca, como no lo haga más a menudo.

Ivan Parhomenko Viktorovich


NATALÍ: Las imágenes en tus poemas forman espacios, sensualidad, sueños mágicos y fascinantes. ¿Qué proceso sigues al incluirlas en la entrada?

ELENA: Cuando tengo un poema preparado, busco imágenes con las que me siento identificada en el sentir. Gracias a tantos artistas gigantes.

NATALÍ:Realidad del entorno que colocas con unas pocas palabras, evocaciones oníricas, referencias míticas, un guiño de mujer muy culta pero sin alardes, se nota que llevas un poso cultural extensísimo. Todo eso envuelve tus poemas que descienden como peldaños y suben y bajan y nunca tienen una
salida clara. ¿Nos envías un mensaje o más bien nos propones la duda?

ELENA: Grito, grito como posesa, los personajes que conozco desde Homero la actualidad me agarran de la mano, cómplices, a ellos acudo. A mis amigos: vosotros, que atendéis a tanto despropósito, sois mi mundo, el mejor, el que meconoce y me consuela, os envío un mensaje, no lo dudes.

NATALÍ: La mujer siempre presente. Queja, martirologio, protesta, grito, feminismo encubierto… ¿tal vez me equivoco? ¿Y qué papel juega el hombre?

ELENA: Me siento frágil, martirizada en mi emotividad patológica, vulnerable como una cometa que llora. Mi vida emocional difícilmente encuentra el ancla, pasiones dolorosas me gritan al oído y yo apuñalo las letras para mostrarlo.

El hombre... quiero que entienda mis delirios, lo imagino receptor, y le arrojo mis vísceras.
Ivan Parhomenko Viktorovich

NATALÍ: Te dedicas a la enseñanza, el panorama en lo referente a las Letras en los programas educativos está en franco retroceso.
ELENA: Desgraciadamente nada puedo añadir a tu comentario, lo suscribo,
no hay más. Mi alma llora a diario. No me siento culpable, pero tal es el contexto que me rodea, ello me abruma dolorosamente, me queda brindar mi pasión, y lo hago.

NATALÍ:Nos dejas demasiado tiempo huérfanos de tu intenso universo. ¿Culpa de…? Háblame de tus autores, afinidades, influencias, formas y modos, estilos que te han dejado mella.

ELENA: Un día de estos me voy a sumergir en mis pozos sin fondo, más me vale volcarlos en la palabra más a menudo. Todos vosotros, mis amigos, artistas por encima de todo, me lo estáis enseñando. Me lo debo a mi misma, procuraré ser más constante. La primera vez que leí La Iliada, la belleza me sacudió hasta el éxtasis. Amo la poesía por encima de todo, a todos los poetas. Pero si alguien forma parte de mi vida es José Martí, vehemencia emocional y magia del misterio, unidas,
compromiso con los seres humanos, no me canso.

Contemplo la vida desde la Literatura, agujero de gusano que une el ayer y el hoy: en las Letras no existe el Tiempo... Ovidio, los trovadores, la Generación del 27, Mario Benedetti susurran al mismo ritmo. Los amo. Y amo a todos los creadores actuales, a mi gente “bloggera”: todas vuestras lecturas, os considero geniales. Es un privilegio leeros y teneros tan cerca. Mil veces gracias, gracias.

NATALÍ:Considero a la poesía el más difícil arte al poner letras. Exprimir, condensar, emocionar, plasmar imágenes, y saber decir lo que sientes sin florituras incomprensibles, sin criptogramas, sin adjetivos superfluos ni pedantería. El lenguaje como experiencia, ¿un camino doloroso?

ELENA: ¡Ah! Mi corazón grita, mi alma está resquebraja. Bendita seas poesía. Bendita seas. Doloroso hasta sangrar y hasta dejar de sangrar.


Anita De soto



NATALÍ: Me admira tu capacidad para sumergirte en lo que otros escriben, por ejemplo, en mi caso. Llegas a sorprenderme con tus comentarios, viendo cosas más allá de lo que he escrito, pues visionas, exploras, enriqueces, con una sinceridad incuestionable. Elena, nunca pude esperar ni soñar, una lectora como tú. ¿Qué sientes ante lo que dicen otros de tu obra?

ELENA: Que te quiero por decirme esto, a ti y a mi gente. Gracias por todo lo que me ofrecéis, compartís y por dejarme entrar en vuestra vida desde vuestra alma, ¡pura vida! Me siento empática, Dios o el Demonio no me han llamado por el camino del orden, el método, la jerarquía, ¡válgame la intuición! Ella es mía, me siento bruja a veces, mis ojos se abren ante las creaciones y creo ver
en “el más allá”, ya que para “el más acá” no estoy muy dotada.
PERO, AHORA, DIME, ¿qué constelación me sonreía para que tú y todoslos amigos os hayáis fijado en mí y queráis compartir “vuestro mejor yo”conmigo?
Os amo. Gracias por ser.

Ferran, Spok irredento, Natàlia Tàrraco, y una servidora




...

16 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

"¡Ah! Mi corazón grita, mi alma está resquebraja! (añado, y alegre). Bendita seas poesía. Bendita seas" (añado)ELENA AMIGA.
Bendita seas por los verdaderos dioses inventados, amiga del corazón Elena, un privilegio conocerte y a Spok.

Grita tu sangre en cada letra y me implico, entro en tu intimidad críptica y a la vez diáfana, porque !gracias a las Musas! somos complicados y fascinantes. Pero tu mirada dulce me toma de la mano y me lleva a los prados deleitosos de la amistad donde bebemos néctar divino (y otros licores reservados a humanos + comerrr exquisitos platos).
!Ave! Elena, Musa, Maga, mujer exquisita y frágilmente hermosa.
Besitos de Ona, la astillita del palo, generosa amiga.
Besitos de Ferran cariñosos, y a Spok el irredento suave y locuaz.
!Gracias! a quien sea por conoceros.

Nota: No me entran en ningún blog, las actualizaciones que implican mi entrada en esta entrevista, algo no me funciona(¿el cerebelo, las neuronas?)

Tantísimos besitos que no sé cuántos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Se me quedó por decir...
tu sensibilidad extrema en cada imagen y en la música, se despliega en esta entrada, como siempre. Es un placer para los sentidos saborear tu delicadísima labor como espigadora estética.

PACO HIDALGO dijo...

Sensibles, cultas y poderosas. El destino sólo podía conduciros al encuentro y al conocimiento mutuo. Os sigo a las dos continuamente, aunque comente poco. Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Qué maravilla que os hayáis juntado y nos lo cuentes!
Besos a ambas.

Natàlia Tàrraco dijo...

Si me lo permites Elena mía, intervengo en tu casa que considero la mía como tuya es, al revés, jejeje.
Paco ya me place que ocúltamente nos leas, una alegría saberte presente, lo quiere Destino.

Saludos Pedro, cierto, una maravilla conocernos.

Elena, me tomo pausa para escuchar la música, excelsa, bálsamo.
No sobran besitos, así que otro te envío compi.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Tu mihi, tu certe, memini, Graecine, negabas
uno posse aliquem tempore amare duas.
Per te ego decipior, per te deprensus inermis,
ecce, duas uno tempore turpis amo!
Vtraque formosa est, operosae cultibus ambae;
artibus in dubio est haec sit an illa prior.

(Ouidius, Amores, II, X, 1-6)


Tú, Grecino, me negabas, lo recuerdo perfectamente,
que alguien pudiera amar a dos mujeres al mismo tiempo.
Por tu culpa he caído en la trampa, por tu culpa me encuentro indefenso sin armas.
He aquí que yo, en mi torpeza, amo a dos al mismo tiempo.
Una y otra es hermosa, preocupadas por su ornato ambas;
la duda está en si aventaja en dotes a la otra ésta o aquélla.

Amigas mías del alma, Elena Pascual, Elena Clásica, y Natàlia Senmartí, Natàlia Tàrraco,

Tenéis que saber que el leer vuestras entrevistas mutuas ha sido para mí una gozada, un descubrimiento más de vuestra Grandeza, que es inmensa, de vuestra Sinceridad, que es infinita, de vuestra Generosidad, que no tiene límites, de vuestros Conocimientos, que son amplísimos, de vuestra Humanidad, que es cosmopolita, de vuestro Humanismo, que podría provocar la envidia de cualquiera, envidia sana, claró está.

Habéis tenido las dos la osadía de desnudaros ante vuestros lectores, y ante vuestros amigos, entre los que me encuentro, con ese guiño sobre la H etimológica que me haces tú, Querida Elena.

Una vez desnudas, vuestra Belleza y Grandeza, físicas y espirituales, os hace más grandes, más interesantes, más humanas, incluso más accesibles.

¡Ojalá los dioses y diosas compensen tanta Generosidad y tamaña Empatía!

No me veo con la capacidad de dedicaros unas palabras más adecuadas que las que he introducido al comienzo de este comentario: difícilmente podría yo emular a Ovidio.

Pues sí, Ovidio preferido, es bien posible querer, y hasta amar, a dos mujeres al mismo tiempo, con el Amor que yo os tengo a vosotras, Queridas Elena y Natàlia, Amor puro, o Amor Platónico, que me da lo mismo, o Amistad auténtica que, al fin y al cabo, tiene la misma etimología que el Amor.

Bienaventurados quienes tienen la Felicidad de compartir vuestras vidas, Queridas Natàlia y Elena.

Un beso enorme para ambas, uno para cada una, claro, con el correspondiente abrazo que, por necesidad, será gigantesco.

Lo digo porque el Cuerpo me lo pide: falta en las entrevistas otra Beldad también grande, la imagen de una mujer hermosa, inteligente y sensible también. Se llama Carmen y comparte consanguinidad con una de vosotras. Otro día será, porque ella bien se lo merece.

Antonio

Natàlia Tàrraco dijo...

Elenita de mi corazón, ayyyy, escucha la musiquila y mira el vídeo que te dedico en mi blog, para ti sobretodo, quiero reflejar en él un sentimineto de amistad nítida, cómplice, emprendiendo una singladura casi, jejeje, épica.

TriniReina dijo...

Os felicito por esta entrevista a dúo:)

Elena, en tus respuestas se derrama la poesía. Se pueden escribir poemas con cada una de ellas.

Me alegra conoceros un poco más.

Besos a ambas

Francesc Cornadó dijo...

Sois un ejemplo.
Salud
Francesc Cornadó

Mayte dijo...

Un dúo que se derrite en maravillas, de arte, de vida, de sentimiento, plagado de belleza en todo momento y que disfruto enormemente, a ti Elena porque el cariño a través de tu arte es fuerte, a tu entrevistada porque su fuerza y talento se pone de manifiesto.

Estupendo trago de media tarde...en el bar de la vida y las letras.

Abrazos, hermosa!

Carmen Andújar dijo...

Hola Elena. Me gusta mucho tu blog y con esta entrevista te he conocido un poco, se ve que pones el corazón en todo lo que escribes.
Un saludo

spok dijo...

Elena:
Magnifica disección, de la personalidad de Natalia, a través de tus preguntas, ("disección", ya se me vio, el plumero irredento) has sabido pulsar los resortes y extraer, su parte mas lírica y al mismo tiempo has desnudado, su alma y la tuya con pasión y tenacidad en el transcurso de la entrevista.
Como hombre, recojo el desafío de tus vísceras y lo disfruto con voluptuosa delectación, como irredento, me lanzo sobre ellas, con hambre canina y las devoro y me revuelco en ellas, extrayendo un arcano placer, el placer de la sangre del alma, que sacia mi sed de belleza.
La locura, a veces es un estado de animo y no una dolencia, (Charles Bukowski, Boris Vian, Sallinger, Baudelaire, Burrows, Nietzsche… ) y en las artes tiene su campo de acción, ese es tu lugar natural y esa es tu locura, bendita locura la tuya y bendita tu seas, por compartirla con nosotros.

Natalia:

Directa y entrañable, tu diseccionas, (ya estoy irredento) con pericia forense y con el candor de las vestales, sin tapujos, sin ambages, sincera y cariñosa, irónica y mordaz, optimista irreductible, amante de la vida, por la vida misma, analítica, por intuición y por pasión, desmenuzas tu alma y la de Elena, en estas letras y nos haces participes, de este tu mundo, que es el nuestro también, cierto que la novela negra, enseña historia, por que lo es en sí y cierto también que los personajes, tienen vida propia y nos dictan su existencia, muchas veces con premura, (contaba R. E. Howard, que su Conan el Cimerio, se apostaba tras de su silla de escritor, con su hacha de combate y le dictaba sus aventuras y no lo dejaba levantarse, hasta haber completado la narración) es un privilegio y un honor asistir a este momento, por ceus bendita seas, abrazos a ferran y besos a esa astillíta tuya.

taio dijo...

bonito

Aristos Veyrud dijo...

De esta entrevista destaco la vivencia de la amistad entre dos artistas de la palabra que partiendo de ella comparten un genuino humanismo, indagándolo y disfrutándolo desde sus aportes profesionales y literarios.
No hay que ahondar mucho luego de leer un poema de Elena Clásica para saber que tan consecuente son sus palabras con su existir, con su vivir cotidiano. Sus palabras nacen y florecen desde su biología, no son copia ni repetición de otras bocas.
Sus sentidos no vuelan sobre las experiencias sino que se entretejen en ellas y con ellas así que antes que su pluma escriba o su boca pronuncie palabra son los mismos hechos en masa con su sentir los que se expresan.
He estado muchas veces tentado a quedarme lo suficiente en el blog de N. Tárraco de ella a través de los comentarios en este blog y en el de Antonio admiro su minucioso y particular estilo y su formación estética. Su expresión física serena, jovial y saludable irradian seguridad en ese espíritu aventurero del que se siente orgullosa.
La cultura bloguera e hispana tienen en estas dos artistas dos puntales que hacen parte junto a Isabel Barceló, Soledad Sanchez, Carmen Pascual y a Antonio esa especie de Neo Liceo Peripatético que se resiste a los embates intencionados y no intencionados contra la cultura universal e hispana. Cuenten con mi modesto empeño en esta voluntaria y excitante tarea.
Mi más grande abrazo a las dos, pero de a una por una para que la intensidad sea mayor!!!

Julián dijo...

Mi admiración por vuestra magnífica amistad tan llena de cariño mutuo. Yo disfruto al contemplar ese sentimiento, tan raro cuando se da con esa generosidad y reciprocidad. Puede pasar toda una vida sin llegar a encontrar un sentimiento de ese calibre.
También disfruto al leer una entrevista (dos en este caso) llena de preguntas y respuestas inteligentes. Otra rareza. Pasadlas a la facultad de periodismo.
Elena, yo creo que no te pones la hache porque es como una puerta que esconde tu nombre y tú de esconderte nada; yo creo que si jugabas al escondite de pequeña te encontrarían siempre; y si no te encontraban es porque eres transparente. Elena, es peligroso ir por la vida a corazón abierto, se sangra tan a menudo... Pero a tí no parece importarte. ¡Tanta pasión en todo lo que escribes y en todo lo que percibes...! ¡Cuídate, te necesitamos!
Gracias por tu interés y preocupación. A veces la vida te absorbe y el tiempo desaparece. A veces es necesaria una pausa para reflexionar, renovarse. A veces, no sé...
Pero volveremos al blog. No podríamos pasar sin tus comentarios de los que somos adictos (addictus: esclavo, estar “obligado" a alguien). (Obrigado: en portugués, agradecido).
Un saludo

Soy Lola Petit. dijo...

Las Musas, más que acompñar tu vuelo, se encarnan en tus alas.

Extraordinario este blog, sus imágenes y textos me conducen a un lugar recóndito de mí misma, lleno de pasión, de éxtasis, de poesia.
Leerte me mueve a dar más, a buscar entregar al mundo lo mejor de mí misma .

Gracias, Elena. Es un honor tenerte como compañera y amiga.

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