martes 3 de noviembre de 2009

FRANCISCO AYALA: SE FUE EL GIGANTE








FRANCISCO AYALA: SE FUE EL GIGANTE








Fragmento de El jardín de las delicias:



  • He visitado hoy el museo oriental de esta University of Chicago que voy a dejar, quizá para siempre, dentro de tres semanas...
  • Me detengo frente a la momia desnuda de una mujer.
  • Una ternura muy honda me inunda, una absurda ternura.
  • Veintisiete siglos hace vivió esta mujer, y yo ahora siento ante su cuerpo una emoción, una pena, como si me encontrara de pronto en presencia de alguien que acaba de morirse en plena juventud.
  • No es reverencia lo que siento, no es respeto arqueológico, ni temor, ni nada por el estilo: es una ternura insensata que casi me lleva al borde de las lágrimas. ( Hablar de un misterioso reecuentro a través de los tiempos sonaría a literatura, bién lo sé. Basta, pues).
  • Antes de retirarme, todavía echo una mirada última a la cabeza perfecta, al delgadísimo cuello.


Dino Valls




  • Carmensabes aludía a la necesidad de rendirle un sentido homenaje en vida.


  • HOY LE BRINDO MI HOMENAJE, DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN, AL ESCRITOR Y A LA PERSONA.

  • MIS LÁGRIMAS PARA EL AMADO Y GIGANTE MAESTRO.



Ambera Wellmann






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Video de Francisco Ayala entrañable:








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sábado 31 de octubre de 2009

¿Querrás hacerme el amor?

Fotografía: Russell Joslin






-¿Querrás hacerme el amor?


-¡Penalty!


-Entonces me voy a la cocina,

a las 11 .25 me encanta beber

fresa exprimida.




Stanislav Plutenko



-¡Gol!


-¿Querrás degustarme los sabores?

¿Encenderás mi cuerpo de colores?

¿Querrás tocar la cuerda de mi chelo?

¿Querrás morir de risa entre mis senos?



Josep María Mallol Suazo


-Sí, cielo, después del primer tiempo.


-¿Cuánto falta?

-¡Brrrrrr!


-Volcán en erupción, lámpara en llamas.

-¡Falta!!


-¿Querrás interrogar mi espalda y cuello?

¿Querrás ser libélula en mi ensueño?


-Quizás en el intermedio.


-¿Querrás, al menos, pasarme el cenicero?



Alexander Colville




-Perdido el primer tiempo.


-Entonces, ¿no haremos el amor?


-Después del minutos veintidós, veremos.


Firmado: Elena Pascual





Anna Bocek



domingo 11 de octubre de 2009

En mis nocturnos sueños imagino que te tengo

Siegfried Zademack






  • Porque tú estás dentro de mí,

  • y yo, sin ti,

  • ya no soy yo.


El amor que arrebata el mundo y que nos hace vibrar en sintonía con el universo. La vida que fluye en razón de que alguna estrella se ilumina cuando dos personas se enamoran, las leyes incomprensibles de los sentimientos que hacen nacer galaxias enteras, porque Venus vive en los mundos habitados y en los que están por existir y se hacen realidad, cuando travieso Cupido mira hacia un horizonte nuevo.
Quisiera a modo de agradecimiento hacia el Catedrático de Latín y Griego: mi adorado Antonio Martín Ortiz, por el poema iluminado que ha escrito, introducir éste con unas palabras de mi texto favorito de Horacio.



Correggio

Horacio, Carminum IV, 1

  • ¿Mueves de nuevo guerras, Venus
  • después de paz tan prolongada?
  • Déjame, te lo ruego, te lo ruego.
  • Pero, ¡ay!, ¿por qué, por qué, Ligurino,
  • corre una lágrima furtiva por mis mejillas?
  • ¿Por qué un poco elegante silencio
  • paraliza mi lengua y mi elocuencia?
  • En mis nocturnos sueños imagino
  • que te tengo, que te persigo a ti,
  • que vuelas por la hierba del campo Marcio,
  • que te persigo a ti, cruel, por el agua inconstante.


David Roberts





Y así vuela lleno de inspiración clásica nuestro Antonio, así vislumbra el campo Marcio, y así los clásicos han hecho mella en su alma que se desgrana en líricos colores y se pinta con los frescos de la villa de los Misterios de Pompeya, soles y ramos de belleza.




Julia Bekhova




Ya los dioses sentados en dulce anfiteatro aplauden su aparición. He aquí al Maestro:




Tú,
con la sonrisa en el rostro,
al son de una música celestial,
las palabras titubeantes
que salían de tus labios…
y de los míos.

Y todos esos nombres
de gente importante,
que ya no lo eran,
porque tú lo eras todo,
y lo sigues siendo.

Me pareció por un momento,
que todo estaba al revés,
o casi todo,
porque la mujer
de Van Oostzanen
parece real:
ésa eres tú.
Y la de Rebecca Campbell,
también es real,
pero no eres tú,
porque está al revés.

Y es que yo
no quiero olvidar,
ni mucho menos olvidarte a ti,
porque tú estás dentro de mí,
y yo, sin ti,
ya no soy yo.

En ese caso,
sería otro,
y yo quiero seguir
siendo yo,

pero contigo.


Antonio Martín Ortiz




Nicoletta Tomas Caravia




Lovis Corinth




William Bouguereau




Joseph Mallord William Turner



  • ¡Oh, suene de contino,

  • Salinas, vuestro son en mis oídos,

  • por quien al bien divino

  • despiertan los sentidos

  • quedando a lo demás amortecidos!


  • De todo corazón para Antonio de su admiradora Ἑλένη, con beso gigante de cariño, admiración y agradecimiento.


Tatyana Fedorova



Firmado: Elena Pascual




miércoles 30 de septiembre de 2009

Poema del olvido

Gage Opdenbrouw




Poema del olvido

Es prioritario olvidarlo todo,
olvidar la misma lectura de Cortázar,
olvidar a Polanski,
el Dakota, a Mr.X
olvidar a Buñuel,
así reza una película suya, ¿no?
olvidar tus aciertos,
¡qué gracia!
olvidar tus errores,
-mejor-,
olvidar tus sonrisas,
pues anda que tu crueldad...




ALAN MACDONALD



Olvidar tus manías,
olvidar los paraguas
negros en una tarde mística.
Olvidar los sueños: los sueños todos,
olvidar el azar: olvidarlo también.

Olvidar la magia, sí, sí, olvidarla,
y ni resto de poemas:
fuera los polacos que conmueven,
los salvadoreños que sacuden,
fuera para siempre los suicidas,
ni hablar de la Pizarnik,
ni saber de la Peri Rossi,
ni asomarse el de Cuenca.




Carrie Ann Baade



Olvidar que un día te inventaste
mermelada en la comisura de mis labios y la saboreaste.

Olvidar que protegías mis medias
de las nubes y las apartabas de la lluvia.

Olvidar las trazas de las líneas
que decoran tu cuerpo y te dejan plasmado en carboncillo.

Olvidar mi sujetador en el tendedero
cuando lo recogías.

Olvidar mil veces que la luna sonreía.

Olvidar, por Dios, el placer en tu rostro.

Olvidar, ¡por caridad!
la música de Schubert sobre el volcán.

Olvidar, ¡sí, carajo!
quién era Simone Choule
y quién Rosemary
y quién era la maga
y Rocamadour, y Mimi y Carol,

¡basta,
prioritario olvidar,
ya basta!

Y entonces: olvidar,
hasta la misma entraña
hasta el hueso del olvido.



Van Oostzanen



Olvidarlo todo, olvidarlo otra vez y otra
y olvidarlo otra,

y morir de olvido, y morir de
traza y morir de cuerpo y morir de sonrisa
y morir de carboncillo y de carbunclo y de medias
y de perfumes y labios,
y morir de lluvia.

Y cuando haya muerto de olvido
que el olvido ya no viva más,
que ya no viva más...

Firmado: Elena Pascual




Rebecca Campbell


domingo 20 de septiembre de 2009

EL EXTRAÑO CASO DE MR. MACAULIGAN

René Magritte



EL EXTRAÑO CASO DE MR. MACAULIGAN

Una mujer lee el periódico. Llaman a la puerta: “Ring, ring”.

Mujer: ¿Sí?

Hombre: Buenas, ¿puedo pasar?

M.- (Le mira de arriba abajo) Depende.

H.- ¿De qué?

M.- De sus intenciones.

H.- Son buenas. Mire mi carné.

M.- Del partido.

H.- ¿De qué partido?

M.- ¿No es usted ruso?.

H.- ¿Ruso yo?

M.- ¿No?

H.- No.

M.- Entonces pase.

H.- Ah, gracias.

M.- (Haciéndole pasar a un salón) siéntese.

H.- Bueno ..., no sé si...

M.- ¿No está limpia la silla?.

H.- Sí, sí.

M.- ¿Entonces?

H.- Bueno... (se sienta), yo preferiría ver la casa.

M.- ¿Para qué?, ¡pues vaya un entrometido!

H.- No..., es que si la voy a comprar ...




Charles Demuth





M.- ¿Ah!, ¿la va usted a comprar?

H.- Bueno, no lo sé, a eso he venido, pero aún no lo sé.

M.- ¡Mucho exige usted, caballero, para tanta dádiva!

H.- ¡Duda!

M.- ¿Qué si dudo?



Stanislaw Debicki




H.- ¿De qué?

M.- ¡Ah!, no lo sé.

H.- Entonces... podemos mirar la casa, ¿no?

Ambos se levantan de la silla.

M.- Sí, sí, si la va a comprar.

H.- Bueno, no es seguro.

M.- ¡Entonces no! (Se sienta).

H.- ¡Ah! (Se sienta).

El hombre mira a su alrededor, se da un gran sobresalto, aparece un hombre dando saltos.

Hombre 2.- ¡Oh vosotros!, ¡antes erais ácratas y ahora sois demócratas! (Coge al hombre y le obliga a bailar con él).

H.- (Dejándose llevar) ¡Pero! ... ¿quién es este hombre?

M.- Es mi tío. (Coge un periódico y se pone a leerlo).

H.- ¿Su tío?

Tío.- ¿Es usted ácrata?

H.- ¿Yo?

Tío.- ¡Luego es usted demócrata! ¡Ahá!, ¡lo suponía!, ¡bailemos, joven demócrata!. Tararíiiiii (cantando).

H.- (Girando la cabeza a duras penas mientras baila) ¿Cómo se llama su tío?

M.- Suetonio.

H.- ¡Ay!, ¡qué gente más rara son ustedes!

Tío.- ¡Pues anda que usted que es demócrata!

M.- Sí, sí. Ahí tienes razón tío Suetonio.

H.- ¿Y de dónde ha salido usted?

Tío.- De debajo de la mesa.

H.- ¿Y por qué sale usted de debajo de una mesa?

Tío.- ¿Y por qué no?

Dejan de bailar.



Fernando Botero



H.- Sí, claro, también es verdad.

El tío se mete debajo de la mesa. El hombre mira alucinado y se vuelve a sentar en la silla. La mujer sigue leyendo el periódico.

H.- Bueno... ¿podemos ver ya la casa?

M.- ¡Ay, hijo!, ¡y que prisas!, ¿no ve que estoy leyendo el periódico?

H.- Pero... bueno, la puedo ver yo solo.

M.- Eso si que no, usted se queda ahí quieto. ¡Vaya con los demócratas!

H.- ¡Qué manía han cogido ustedes con eso!, eh.

M.- ¡Ah!, ¿qué no es usted demócrata?

H.- Sí.

M.- ¿No ve? Oiga ¿usted quiere confundirme a mí?

H.- ¡Dios me libre, señorita!

Tío.- (Asomando por debajo de la mesa y dirigiéndose al hombre)
¡Tenga!

H.- ¿Qué? (Mirando al tío debajo de la mesa).

Tío.- ¡Tenga, demócrata! ,(le tiende un libro).

H.- ¿Qué es esto? (lo coge).

M.- Lea, lea usted, a ver si se queda un poco calladito (mirando por encima del periódico), ¡qué pesado!

H.- ¡Ah!, un buen libro, ¡sí, señor!. (Se levanta exaltado), ¡mire, señorita, dejen ya de tomarme el pelo, hombre!, ¡yo me voy! ¡Yo sólo quería ver el piso!

Mujer.- ¡Uy, y qué aires se da usted!, ¡pues márchese ya por donde ha venido, que ha venido a quebrantar la paz del hogar!

H.- ¿Pero qué paz es ésta?

M.- ¿Lo ve? ¡Me voy, me voy, pero no se va usted!, ¿eh, tío? (mirando debajo de la mesa), no deja de molestar este señor. ¡Qué señor más pesado!

Tío.- (Desde debajo de la mesa) Oiga, joven, usted con esos humos es un ácrata.

H.- ¿Ácrata yo? (Se sienta, coge el libro y se pone a leerlo).


Tío.- (Desde debajo de la mesa) ¡Eh, eh, señor ácrata!




Bo Bartlet





H.- ¿No me llame usted ácrata!

Tío.- ¿Le han regalado alguna vez un limón y una naranja?

H.- Pues no (desconcertado).

Tío.- ¡Tenga, hombre! (le ofrece desde debajo de la mesa un limón y una naranja), que me ha dado usted lástima.



Julio Romero de Torres



H.- Gracias.

M.- ¿Qué es eso? (mirando extrañada).

H.- ¿No lo ve? ¡y cállese mujer, no me deja usted leer!

Llaman a la puerta (Ring, ring). Se levanta desde debajo de la mesa a abrir el tío. No vemos la escena sólo oímos al tío y al interlocutor que ha llamado a la puerta.

Tío.- ¿Es usted ácrata o demócrata?

Voz.- Demócrata.

H.- ¡Ciérrale, tío Suetonio!, ¡si es demócrata, ciérrale!

M.- ¡Bien dicho! (le da un beso y él se azora). Se oye nuevamente el timbre de la puerta: Ring, ring.

Tío.- (Mirando desde debajo de la mesa al hombre), ¡ay, que trasiego!.
Abra usted que estoy fabricando un tanque.

H.- ¿de agua?

Tío.- No, de tierra.

Se oye: Ring, ring.

M.- (Mirando al hombre por encima del periódico) ¿quiere abrir de una vez?, ¡qué egoísmo!, yo le abrí a usted, ¡claro, como usted ya está dentro!

El hombre se queda mirándola y al fin se decide y va a abrir la puerta. No vemos a los personajes sólo oímos las voces del hombre y de su interlocutor que ha llamado a la puerta.

Voz 2.- ¿Se vende esta casa?

H.- ¡No, no, señor mío!, ¡aquí no se vende nada! Nosotros somos gente muy decente. (Da un portazo). ¡Habrase visto!

Tío.- (Que aparece sentado en la silla donde se sentaba el hombre y leyendo su libro) ¡Diga usted que sí, señor ácrata!

H.- (Se va acercando desde la puerta al tío y a la mujer) ¡Menudo bochorno!, (se mete debajo de la mesa).


Firmado: Elena Pascual




Lucian Freud


domingo 13 de septiembre de 2009

Si ya no te he de amar

kris lewis




Si ya no te he de ver
que mi ojos sean lagos turbulentos.

Si ya no soñaré con tu alma,
que la mía se machaque contra el cristal
pues ya no sabrá volar.

Si ya no te he de pintar
con la fantasía alegre de las flores
que mis manos vacíen barreños oscuros
de lodo y espanto.

Si ya no te he de encontrar
que mis piernas tiriten de vacío.

Si ya no te he de amar,
¿por qué el sol sigue expandiendo tu nombre?
¿desde qué arcano tejido sigue existiendo
tu rostro?


Firmado: Elena Pascual





Albert Carel Willink



domingo 6 de septiembre de 2009

¿Por qué te estremece el miedo?

Procedente de Stabies. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles. Italia: genio femenino alado y portador de flores


Ahora que ya no te espero
ni deseo palabras dulces,
ahora que sólo enmudeces
y te devuelvo tu cuerpo,

voy recolectando miembros,
voy recogiendo tus ojos
y los meto en una urna,
encuentro tus labios luna
y no los quiero besar,

los miro:
son de papel,
no, más bien de ángulo
obtuso, desviado,
oscuro indicio
de sones malogrados..

En el suelo está tu pelo,
te lo envuelvo en este sobre
no se te vaya a olvidar.

En la maleta tus manos
se van configurando
de caricias sueltas,
también las dejo pasar
y tu espalda y tus brazos
y tus pasos indecisos
están en aquel jarrón.

Llévate todas las partes,
pálpalas al despertar.
Vuelve a revisar tu cuerpo,

¿por qué te estremece el miedo?
Eres distinto,
el misterio te ha creado,
te ha dejado vislumbrar.




Procedente de Stabies. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles. Italia: Díana cazadora


No renuncies
si estás vivo,
si has amado,
si es verdad.

Yo reharé mi corazón,
lava hirviente de placer
inescrutado
abandonado
irrealizado...



La primavera derramando flores: anónimo romano


Texto: Elena Pascual

lunes 29 de junio de 2009

LAS ALMAS GALLEGAS

Rembrandt




LAS ALMAS GALLEGAS

En una habitación una mujer en la cama le habla a un hombre que se sienta en una silla a su lado a llamar por teléfono.

M.-Está en mi bolso.
H.-Sí, sí, ya lo veo.

(POR TELÉFONO) Hola, buenas noches. Sí, es para una urgencia, mi mujer tiene fiebre, está en la cama, sí, posiblemente procede de un resfriado .... nº 28/00364221.

Suena el timbre, el hombre hace pasar al médico con maletín a su habitación.

Doctor.-Vamos a ver, señora, saque la lengua, diga 33. (Le quita el termómetro). Pero bueno, señora, ¿qué ha hecho usted para tener tanta fiebre?

La señora (con voz apenas audible).-Pues no sé, usted perdone.

D.-Es que esto no es normal.
H.-Oiga, no la regañe usted a mi mujer, pobrecilla.
D.-Pues que no tenga tanta fiebre.
M.-Yo...
D.-Usted se calla.
H.-¡Pero, oiga!

El doctor le da a la mujer un sobre diluido en agua y escribe una receta.
D.-Tómese esto cada 3 horas, cómprelo cuando se le acabe esta caja.
(Le deja una caja en la mesilla).
Y a ver si mejora usted mujer, ¡qué horror¡, 30 años de servicio para
encontrar estas piltrafas.



Edgar Degas


M.-Yo...
D.-Usted se calla.
H.-Y usted se va de mi casa.
D.-¡Anda, encima! (Mirando a la mujer) Y cómo me haya contagiado usted señora mía, ya se me va preparando para una querella. (Mirando al hombre) y usted siga dándole alas y ya verá como acaba.
M.-Cariño, ¡socorro!.
H.-Váyase usted de aquí, yo si le voy a denunciar.
D.-No los tiene, no los tiene....

El doctor hace mutis por el foro.

H.-Si no lo veo no lo creo. Cariño, cuánto lo siento, ahora no es momento de hablar de juicios, pero ya lo haremos, ¿cómo estás?
M.-Mejorciña (con acento gallego).
H.-¿Cómo?
M.-Bien, riquiño, mejorciña.
H.-Pero, ¿por qué hablas en gallego?
M.-Pues, no sé, me sale así.
H.-A ver si estás delirando...
M.-¡Qué riquiño!



Edouard Vuillard





TRES MESES DESPUÉS

La misma pareja en la consulta de un psicólogo.

P.-¿Y por qué vienen ustedes a verme?
H.-Porque mi mujer no deja de hablar en gallego.
P.-Bueno, y si es gallega...
M.-No, si yo no soy gallega. (Siempre hablando en gallego).
P.-¿Y entonces?
H.-Todo empezó por curar un trancazo.
M.-Bueno, vino un doctor horrible a verme a casa, casi me maltrata, ¿sabe usted? Y entonces
H.-(Interrumpiéndola) Ah, ya, ustedes son de los que van de médico en médico provocando y echando la culpa a mis colegas, ¿eh?
M.-¡Pero no!, si es que cuando me tomé el sobre...
P.-¿Qué sobre ni qué sobre?, y ahora querrá una baja por depresión ¿no? Y después ¡hala! A criticar a la seguridad social.
H.-Pero bueno, oiga, se trata de hacer una terapia para que mi mujer deje de hablar en gallego.
P.-¿Y qué tiene usted en contra de los gallegos?
H.-Yo nada.
M.-¡Pobriño!
P.-(Se levanta y obliga al marido a salir) Déjeme hablar con su mujer a solas.

P.-(Dirigiéndose ya solos a la mujer)¿Usted quiere curarse?
M.-Pues claro.
P.-Está bien, está bien. Ahora, ponga la mano sobre la mesa.
La mujer extiende la mano sobre la mesa y el psicólogo le da con un palo que ha sacado de la cajonera.
P.-¡Hala! Y ahora a otro médico a criticarme.

LA MISMA PAREJA TIEMPO DESPUÉS CON UN GRUPO DE AMIGOS

Amigo.- (Dirigiéndose al hombre) ¿Y así está tu mujer todos los viernes? ¿Cantando canciones de Bob Dylan?
H.-¡Cómo te lo digo! Y después, ¡venga! A hablar en gallego.

La mujer termina de cantar Mr. Tambourine y entonces se dirige al amigo con acento gallego.

M.-¿Y tu mujer? ¿Cómo está? ¿Sigue escayoladiña?

Amigo.-¡Qué va!, después de ver al traumatólogo ha ingresado en el circo de trapecista.

La mujer sigue cantando: How many times.....


Firmado, Elena Pascual



Edgar Degas



domingo 21 de junio de 2009

CUENTOS DE LOS SERES MUERTOS

Alyson Harris







CUENTOS DE LOS SERES MUERTOS


Del mismo día en que Darío quiso reencontrar a Fulvia arrancan todos aquellos recuerdos sobrenaturales.

Al verla, sin anunciarle su llegada, hizo cimbrear las hojas, llenándolas de presagios. Ella, aún estando muerta, sintió un leve escalofrío y un exquisito cosquilleo en la lengua.



Léon Bonnat


Darío avanzó por el cementerio. Encontró 140 cadáveres y cada uno de ellos moría de más muerte que toda la muerte de todos los muertos anteriores. Darío quiso encontrar la salida y pensó en llegar a Fulvia por otros medios, quizá inspirándose únicamente en las corrientes de corazón. Pero cada vez que intentaba llegar a la puerta, la tierra se removía y salía otro muerto cada vez muerto de más muerte.



Philip Ayers


Darío quería romper las manos de los muertos que le agarraban de los tobillos y corría encima de sus cabezas, mientras Fulvia le enviaba sus pensamientos, que escapaban hasta Darío reflejándose en su espejito de plata, templada atmósfera de recuerdos.

Y cada vez que él lograba reflejar su imagen en el espejo, se levantaba otro muerto y le golpeaba hasta el lado opuesto, donde la muerte es más muerte que todas las muertes anteriores.



Thomas Cole



Pero como Fulvia estaba más muerta que todos los muertos del mundo, empezó a gimotear angustiada pidiendo a gritos un poco de agua. Así apareció su imagen, que llegó a Darío en forma de vuelo ancestral. Y Darío escalaba hasta el mejor de los mundos transportado por la melodía violeta fascinante.



Schiele, Pregnant woman death


Entonces los muertos más muertos de todos los muertos, le arrancaban de los muros hasta hacerle caer por tierra, después le clavaban las uñas hasta adueñarse de su corazón y lo tiraban contra las lápidas sin piedad.

El corazón se desangró, empezó a brotar sangre, sangre roja más roja que todas las sangres del mundo.

Entonces la imagen de Fulvia se hacía más transparente y más blanca, translúcida claridad. Los muertos se ahogaban, mientras la imagen blanca de Fulvia muerta se cimbreaba voluptuosa bajo un aire perfumado.

Así, los muertos más muertos se enfurecieron, se arrancaban los miembros y brotaba más sangre, la sangre roja más roja de todas las sangres del mundo.



Van Ruisdal Jewish Cemetery (1655)



Darío continuó arrancando sus miembros pues ya no podía encontrar su corazón, y vio que sus miembros estaban más rotos que todos los miembros rotos del mundo. Desmembró su cerebro y su imagen se cimbreó fantástica en el lecho pálido de Fulvia a través del espejo, luz sofocante.

En realidad, sus recuerdos están ya muy desvanecidos, más desvanecidos que todos los recuerdos desvanecidos del mundo.

Firmado, Elena Pascual



Cristobal Toral


lunes 15 de junio de 2009

He bajado corriendo por los bosques

Siegfried
Zademack





Poema de El reloj y la casa deshabitada XXII



He bajado corriendo por los bosques,
he mirado las nubes de aprensión,
he sufrido esa neta incomprensión,
he intentado encajar algunos toques.

Recordaba la pasión de nuestras flores,
la alegría que se tornaba canción
que giraba el corazón en botón.
Ya no te encuentro en mis soles

ya no hay sentido en mis prisas
las risas... Los rizos no son tu pelo,
de mi cielo has secuestrado tu cuerpo

Sólo queda anularte en esta mente
que no cesa de suspirar con anhelos
distinta, desvanecida en recuerdos.

Firmado, Elena Pascual




Siegfried
Zademack



miércoles 10 de junio de 2009

Centón al estilo de Ausonio, Recreación sobre “VÍSCERAS PALPITANTES DE PLANTA CARNÍVORA”

Villa de los misterios, Pompeya




Antonio: eres maravilloso


El maestro Antonio Martín Ortiz ha sido tan generoso que se ha fijado en uno de mis poemas para escribir un Centón al estilo de Ausonio. Sin duda alguna lo mejor de la poesía lo ha creado él.

Antonio es una hombre sabio y encantador, prodigio de sapiencia. Su blog es fascinante pues rebosa de pasiones latinas y de palabras poéticas que resuenan desde los clásicos.

Poeta Virgilio


Ha sido un placer esta colaboración, un honor y todo un mundo de aprendizaje para mi.

Gracias querido amigo del alma.

No dejes de pasearte por su universo: versos y flores. http://antoniomartnortiz.blogspot.com/

El sentido del Centón literario está explicado con su prodigiosa delicadeza en su blog.


SENSACIONES ERÓTICAS

(Recreación sobre “VÍSCERAS PALPITANTES DE PLANTA CARNÍVORA”)


La seda de mis medias
en mis piernas.
Mis manos fermentadas
de tu sudor.
Mis labios heridos y llagados
de besarte con deseo.
Mis brazos deseosos
de abrazarte.
Tu rojo santuario
donde se esconde toda tu libido.
El traje del armario viejo
que me quité la primera vez que me visitaste.
Vísceras palpitantes de planta carnívora
de deseo incontenido.
Mi pupila dilatada de mirarte,
signo claro de mi excitación.
Mis uñas pintadas de ardor forjado,
para serte más atractiva.
Crisoles, mosaicos aljamiados,
cubriendo mi cuerpo al desnudo.
La fuente frente al puerto,
que eres tú, mi destino.
La barca estremecida con reflejos de sol escondido,
porque el mismo Sol nos envidia.
Las tiendas de regalos,
que todos eran para ti.
Mis brazos, mis orejas,
abrazándote y susurrando.
Mi cuerpo en los cristales
de las lágrimas cristalizadas, lágrimas de ternura.
La brisa paseando por las piernas,
por las mías cruzándose con las tuyas.
El olor de adormidera,
que se desprendía de tu cuerpo y del mío.
Los paseos de extranjeros,
cuando nosotros lo éramos todo el uno para la otra.

Seda, manos, labios,
ojos, duendes, flores
deseos y sonrisas...
todo esto y todo lo demás,
para ti.


Firmado, Elena Pascual

Centón, Antonio Martín Ortiz


sábado 6 de junio de 2009

Y tu brisa acariciando mi amor

Steven Kenny



Poema IV de El reloj y la casa deshabitada

Cuántas horas pasadas
sobre el velador taimado
de deseos
y tu brisa
acariciando mi amor.
El televisor, el neceser,
las sábanas bordadas de recuerdos,
la luz hilada
de blanco dobladillo,
tus besos...

Firmado: Elena Pascual


Steven Kenny



sábado 30 de mayo de 2009

Vísceras palpitantes de planta carnívora


Cristobal Toral



La seda de mis medias
para ti.
Mis manos fermentadas de espera
para ti.
Mis labios heridos y llagados
de los besos que no te he dado,
para ti.
Rosas y ligustres de espinas
que arañan mis brazos deseosos
de decorar tu rojo santuario,
para ti.

El traje del amario viejo,
oscuro fetichismo irrealizable,
para ti.

Vísceras palpitantes de planta carnívora
y mi pupila dilatada de mirarte,
para ti.

Mis uñas pintadas de ardor forjado
para ti.

Crisoles, mosaicos aljamiados,
la fuente frente al puerto,
la barca estremecida con reflejos de sol escondido
en algún lugar de la plaza
donde habita hotel Damasco,
para ti.

Las tiendas de regalos
de duentes sonrientes,
mis brazos, mis orejas,
con pulsera de plata y pendientes a juego para ti,
mi cuerpo en los cristales,
para ti.

La brisa paseando por las piernas,
para ti.

El olor de adormidera,
los paseos de extranjeros
que conocen varios temas
de conciertos de jazz
y asisten expectantes,
por 10 euros a veladas nocturnas,
cerca del castillo, recorte de luna,
para ti.


Seda, manos, labios,
ojos, duendes, flores
deseos y sonrisas...
para ti.


Firmado, Elena Pascual



Caspar David Friedrich


sábado 23 de mayo de 2009

Nítidas pasiones de esculturas humanas

Villa de los Misterios. Pompeya. Celebración del ágape



El poema de hoy está dedicado al maestro Antonio Martín Ortiz, quien dirige con mano sabia un blog maravilloso, que recomiendo fervientemente a todos los amigos que por aquí pasean.





Mosaico del dios Oceanus




Todo planea en tu alma, todo vibra en latín, los personajes, las flechas y Cupido te asedian sin dejarte descansar, pero Venus te amó. Todos gritan, estatuas, pinturas, óleos, fotografías, cuadros, pinceles, lápices, Ovidio, Tíbulo, Virgilio, Catulo, Horacio, Propercio, las ninfas te rodean, los lectores te buscan en tinieblas esperando antorchas portadoras de luz, una constelación nueva de versos castellanos, latinos, griegos.
El sol grita a Faetón pero no le escucha, Ícaro se subió a los aires, sólo quería un momento, un momento irrepetible, estelas en el viento.
No te olvides Proserpina de tu cita con el dios que te ama, cita en el inframundo, con quien te besa en la oscuridad, no te olvides Ícaro, no importa, desaparecerás un día, elévate más allá.




Helen of Troy

Poema dedicado con todo cariño a Antonio Martín Ortiz.
Esconde una sorpresa en acrósticos.

Alargaré brazos de lluvia
nítidas pasiones de esculturas humanas,
tomos de sabiduría dolorosa,
órganos impasibles de amor inmortal,
nubes de dioses enamorados
in mites ventos...
oleadas de calor en el cuerpo,

mansamente en medio de la noche
articularé palabras de cisnes,
risas de ninfas en los bosques
tenderé invocaciones a dioses protectores,
insinuaré gestos de mortal enamorada,
navegaré buscando la mano seductora.

ortigas de palabras dolorosas
rondas de transformaciones,
tálamo desgarrado,
indicado lecho desbordante
zarandeo cósmico, infalible.


Firmado, Elena Pascual





lunes 18 de mayo de 2009

UN GENIO: MARIO BENEDETTI



Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

MARIO BENEDETTI


sábado 16 de mayo de 2009

Cuándo volverás amor? A mi tiempo, fiel ardor

Bo Bartlett



El reloj y la casa deshabitada

I

¿Cuándo volverás amor?
A mi tiempo, fiel ardor,
Temas de hoy,
Sueños de ayer,
péndulos de madera
temerosa,
minutos de alfiler.
La entrega no recibida,
las caricias mudas
de estatua y llantos.
El sol soñador,
mi cuerpo desgajado
de dudas,
universo libre,
almas suyas,
críptico soñar.
Piernas desmedidas,
sanguijuelas curiosas,
entrega libre,
distintas hojas luna...
...Mi soñar.
El reloj y la espera,
¿cuándo volverás amor?



Firmado, Elena Pascual




William Shih-Chieh Hung



sábado 9 de mayo de 2009

Tu imagen en mis sueños

Lajos Gulácsy




Tu imagen en mis sueños


He encontrado tus gafas en mi sueño,
prodigio raro, su significado
desconozco, hermoso descifrarlo
como antes, ¿recuerdas?, cuando eras dueño

de las tardes perdidas en el tiempo,
cuando buscábamos el otro lado
de la gente y tú veías el halo
mágico y yo miraba ensueños

dibujados en las nubes y tú
pronosticabas conmociones, nuevos
viajes a exóticos países y yo

leía deseos labios en tus
manos, ojos alambres en mis senos,
amantes signos de interrogación.

Firmado, Elena Pascual


Magritte

viernes 1 de mayo de 2009

Eran tiempos muy emotivos aquéllos


Miquel Rivera Bagur



LOS SERES DE PÉTALOS

I.
-¡”Binsi, Binsi”!, -gritaban los pétalos.

-“Vaya, ya está ahí ese fantasioso Binsi”, -dijo mirando por la ventana Rima Flores.

-“Hola, Rima!, ¿Cómo estás Hada Suprema?

-“Si vuelves con tus cuentos, fastidiada”

-“Sí, pero esta vez te traigo rocío invisible, tejido por los espíritus rientes. Toma, para tí”.

-“¿Dónde está?

-“Aquí, en esta cesta. Es invisible”.

-“¡Oh, que tontería. Déjamelo y vete ya, Binsi”.

-“Si nos vemos esta tarde en las briznas”.

-“Bueno, está bien, en las briznas rosas a las 6”. Rima Flores se transparentó en un árbol.
Binsi Pater Nambú tembló, se figuró y se traspasó. A la hora del romero Rima Flores se apareció en sus ojos. Eran tiempos muy emotivos aquéllos.
Poco después, Binsi Pater Nambú nació.



Steven Kenny



II.
Binsi Pater Nambú nació de los pétalos, el día de los lirios, mientras las hadas aladas andaban andarinas, andariegas hacia el alma, dolor de atardecer”.
El Hada Maestra extendió la mano hacia su frente, después el duende colorado hizo tintinear unos traviesos cascabeles en sus oídos y los ángeles del agua lo mecieron en una hamaca llena de quietud.
El encanto del sol le ató su cinta dorada donando lila caramelo, una luz seguida, el perfume del aire lo tocó con ondulada risa, la luna desgajó una violeta brillante y lo coronó.

-¡Alhelíes!, sonaba el aire.
-¡Pistilos!, acariciaba el calor.

Germán Gervasio llegó cargado de reflejos y se tumbó por la hierba.
Llegaron las hermanas Salada y Sara Sansara para coserle el hilo misterioso en las líneas de la mano.
Dunia Runa hizo descolgar las letras de su nombre. Tallos después, feliz, Flora Florescente, vibró estremecida.
Binsi Pater Nambú reía.
Transcurrieron 7 años, Binsi Pater Nambú volaba sobre los árboles y besaba el brillo. Cuando volvieron las flores, volvió serena Sabina Severina.
Binsi se extendía como las puntas del espejo gigante y se enamoraba por el río visitado.
Miles de hilos destejían inexistentes destellos para animar el alma de paraguas de oro.

-“Yo te he conocido”, le dijo Rima Flores en un interludio feliz y Binsi Pater Nambú la creyó.



Esteve Francés





sábado 25 de abril de 2009

¿Me buscas a mí o es a tu sombra?

Francis Giacco



El reloj y la casa deshabitada,

III

El pelo y el collar,
semblante sigiloso,
vibración, sala talar,
gafas, chaqueta labios,
zapatillas cadera,
cuerpo fresco,
puntillas.
Pared azul, los barcos,
armario empotrado y sinfonier.
Espejo, pavimento cuadrado,
moqueta gris adornada
y su mesilla.



Francis Giacco



Y ahí estás mirándome
sobre la cama,
piel gigante desmoronada
en deseo.
Fusión con la colcha,
¿me buscas a mí o es a tu sombra?
En tanta habitación disminuida
eres el cuerpo entero,
Cada vez más hombre.


David Alexander Colville


  • Texto
  • Elena Pascual


domingo 19 de abril de 2009

¿Son mujer o cucaracha?

Eduardo Naranjo



A las víctimas de la despreocupación en Ciudad Juárez



Vigilad el improperio,
olivas, flores de miedo:
Lupita, Rosa, Brigitte,
Pilarín, Carmen, Facunda,
cuando en tanta oscuridad
se acaba la libertad
no te debes a tu imperio.

Gran cementerio de lunas
ya algunas vuelan en urnas
dejando solo a Hemeterio.

¿Cómo consiente un gobierno
que dos mil ya se hayan muerto
y otras no tengan ni suelo?



Eduardo Naranjo


¿Son mujer o cucaracha?
¿O es que son tanta amenaza
un niño solo en la plaza,
un brazo piel de borraja,
amapolas en borrasca?

En la sala del forense
no se encuentra al amanuense
no amanece un policía.



Eduardo Naranjo


Tristeza de vidrios rotos
cuerpos de sal y tormenta
son sus vientres arrancados,
sujetadores vacíos,
cirios de lluvia en el viento...
y aún sin cuerpo tantos nombres
tanta fosa en el desierto.



Roberto Ferri


Texto: Elena Pascual
Pinturas: Eduardo Naranjo, Roberto Ferri

MIS ESCRITOS PERSONALES