jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril de 2011








He aquí un pequeño guiño para un día muy especial para mí, que como viene siendo tradición en este blog, celebro con vosotros, mis queridos amigos:



Francisco Ayala



LA IMPRENTA


Texto: Elena Pascual



Bueno, la imprenta ya estaba otra vez allí, era lunes y comenzaba el trabajo. Seis de la mañana, brumas en el exterior, brumas en mi interior, la habitación llena de brumas y mi corazón latía sin piedad, resonando por el techo, por todas las paredes, agotando mi cerebro y llenándolo de pánico. De nuevo la imprenta y yo solos.




Pat Rocha



La imprenta volvió a mostrarme sus venas, sus arterias, se ponía en funcionamiento sola para demostrarme que era más fuerte que yo. Quería eclipsar el movimiento de mis vísceras, las suyas estaban llenas de sangre negra. Una vez demostrada lo que ella suponía su superioridad y yo llamaba prepotencia, callaba un momento, era el momento del saludo. Aun las fieras en sus fosos se permiten una tregua.






Pat Rocha




Ella calló, me invitó a acercarme, me sonrió burlona, yo también sonreí, el otoño invadía mi espíritu, mi soledad estaba rodeando mi cuerpo y aunque leve y suave, no podía esconderla y ella, mi cruel asesina, asesinalotodo, estampalotodo, devora, traga, imprime, sigue, rueda, lucha, toma, retoma, agarra, mata, estampa, la veía con la nitidez de la crueldad más vil.

Y yo me acercaba, sigilosa claridad que se vislumbraba por la ventana, llena de sarna y del odio que respiraba.




Pat Rocha




Era el momento, a qué más demora, el olvido y la muerte podrían ser inalcanzables, un segundo más y entraba en el mar del fracaso, confusión y pérdida.





Pat Rocha



Llegaba el instante propicio, si yo conseguía empezar la rotación sin perder un miembro, sin que el monstruo enorme y negro me engullera, ya estaba salvado. Hasta siete días después no comenzaba la trampa, una semana de descanso.

Un botón, unos papeles que ruedan, que yo coloco y todo seguía su ritmo, metía mis brazos en la boca gigante y negra y los volvía a sacar. Una lágrima fluía por mi mejilla hinchada del terror, ¡estaba salvado!, una semana más de vida.





Pat Rocha




Llegué a casa a comer a las cinco, era tarde, ¡estaba muerto de hambre!

Disfrutaba siete días de la vida como un condenado a muerte. Degustaba mi comida como si fuera la última, la espada de Damocles se cernía sobre mi cabeza. Cada momento en que gozaba, tenía su máximo esplendor y de repente un segundo, el terror, la angustia más recóndita nublaba todo mi alrededor, anegaba mi alma de fango, me dejaba ciego, pero era un segundo... después disfrutaba de todo nuevamente, ¡ay!, cenaba fuera, visitaba museos, leía libros, acudía al cine, me reunía con amigos; un segundo de ceguera y otra vez volvía a la vida.





Pat Rocha




Llegó el lunes, no había remedio, el tiempo pasaba inexorable. Venas, arterias, corazón, saludos al monstruo. Y el monstruo me saludó, me impuso su fuerza y volvimos al silencio. Una vez más la lucha se iba a disputar. Me acerqué sigiloso, empequeñecido, febril, metí la mano. Apareció la rotativa:



EMPLEADO DE IMPRENTA MUERE DESCUARTIZADO EN UN TRÁGICO ACCIDENTE.










Miguel Hernández


LA MEMORIA


Federico García Lorca


MUERTOS EN EL ARMARIO


¡SALUD Y REPÚBLICA!



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14 comentarios:

TriniReina dijo...

Muertos en el armario, pero vivos en sus letras; siempre vivos en la música de sus versos.

Me ha alterado el relato de Ayala, del que próximamente habrá una exposición de su obra en mi pueblo, para conmemorar el Día del Libro.

Besos

Natàlia Tàrraco dijo...

La imprenta monstruosa, lacerante premonición cada día menos los de guardar. Elena mía, la rotativa que vomita textos nos regala los de Ayala, los de Miguel o los de Federico. Pero tritura como papel de reciclaje, la vida del humilde trabajador, sangre en las letras, impresa para siempre. Un suspito entrecortado, un chispazo de muertes en la memoria.

Los trabajos de Pat Rocha tienen el poder de reflejar sueños, infancias, pesadillas que nos desvelan, sutiles trazos en grises como de lapiz, exquisitos.

Los muertos del armario resucitan, están, viven y salen del armario, desde las imprentas a nuestros ojos.
!Salve! República.

Dulce amiga, estoy, lo sabes, metida en un proyecto, pero a ti nunca jamás te fallaría, espero tus entradas con verdadera añoranza. Un besito cariñoso y hasta ahora.

Francesc Cornadó dijo...

14 de abril
Salud y República
Francesc Cornadó

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Perfecto texto, magníficas imágenes, impresionante música, para un día feliz recordado por todos los que amamos a la República.

Como para ti, Elena, es un día muy especial para mí.

¡¡¡FELICIDADES, QUERIDA REPÚBLICA ESPAÑOLA!!!

PACO HIDALGO dijo...

Alucinante el relato de D. Francisco Ayala, Elena. Y siempre presentes en nuestra memoria. Salud!! Elena, Salud.

Marina dijo...

Tanto genio junto...en tu blog...contigo...con nosotros...y la Rpública.
Genial.
Besos

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Mi Querida Elena, Amiga Elena, Elena Pascual, Elena Clásica, Φίλη Ἑλένη,

En primer lugar, Felicidades para tu sobrina del alma, Carla, que hoy cumple años y debe representar la Felicidad de la familia.

Paso ahora a comentar tu texto, redactado como efemérides de un día inolvidable, un día de Esperanza fallida, la Proclamación de la Segunda República, redactado por ti, que estás siempre atenta a los acontecimientos que podrían haber supuesto un giro hacia el Bienestar de nuestra Piel de Toro, al decir de Estrabón. Pero todo fue, desgraciadamente, un intento fallido.

Tengo que manifestar que me encuentro un tanto desorientado, a la vez que impresionado, por un texto tan solemne, tan contundente, tan trágico, tan mágico casi, un texto que bien podría ser el relato que hace el Mensajero, en una supuesta tragedia de Esquilo, de unos acontecimientos que son conocidos del público, pero que no lo son para mí. Me falta el contexto, y tengo que imaginármelo.

La Tragedia, lo inesperado, la Muerte, se mezcla con el acontecer diario, con los avances de la Ciencia, y con la rutina de cada día. Aparece aquí le Imprenta, que bien podría significar un buen avance, y lo significó, pero también fue el instrumento inusual para cortar una mano, una vida en definitiva, la de alguien que estaría cumpliendo con su deber y su ilusión, la de trabajar y ser productivo para la Sociedad.

Es éste, en definitiva, un texto que se puede adaptar a diferentes interpretaciones, a diferentes lecturas, y ahí está su su Derecho a ser considerado como Clásico, porque, si hemos de hacer caso a Italo Calvino, un texto Clásico es aquel que admite varias lecturas, y cada lectura tiene la capacidad de representar ideas y situaciones diferentes a la anterior.

Lo enigmático del texto le añade una buena dosis de interés, al admitir, por lo menos para mí, diferentes interpretaciones, pero, también hay que decirlo, no hacen falta explicaciones ni exégesis, porque el texto puede andar solo.

Sin salirme del tema, hay que tener la capacidad de comprender a un comentarista anterior, eximio Profesor y entendido en Arte como nadie, que ha atribuido el texto a Don Francisco Ayala. Es que podía ser perfectamente suyo, de Ayala, a quien tú, en un texto In memoriam, cuando nos dejó del todo huérfanos de él, calificaste de Gigante.

Es que el texto da para todo eso: ya ha habido alguien que, con Justicia y Derecho, te ha confundido con Don Francisco.

Leí el texto esta mañana, y yo mismo me quedé perplejo sobre la autoría del mismo, y fue éste el motivo de la demora en mi comentario. Luego he podido comprobar que tu clarividencia te ha hecho añadir que el texto es tuyo. Es que tú, Elena, Querida Elena, eres una escritora Gigante, de la misma forma que tu personalidad global roza los límites de la Maravilla y el Prodigio.

No quiero terminar este comentario sin aclarar que, sabiendo como sé que eres una Filóloga de Primera Línea, vas a encontrar en este comentario un uso excesivo, quizá abusivo, de las Mayúsculas: no se trata de errores, porque todas son intencionadas. Algo quiero expresar con ellas, que tú entenderás perfectamente.

Te envío, Querida Elena, mi admiración total y un abrazo bien grande, Gigante.

Antonio

Isabel Romana dijo...

Querida elena, qué duro es saber que la muerte te aguarda, que estás al lado del monstruo que te matará, que no puedes evitarlo, que te llama y te atrapa y te anticipa el dolor. Esa máquina que está hecha por el hombra para el hombre y - quizá contagiada de tanta humanidad - destruye al hombre como algunos le han enseñado. La destrucción la justifica e incluso, para quienes le han enseñado, la enaltece. Y su sangre negra se hace más negra aún, tanto más negra cuanto más roja es la sangre que hace verter. Un abrazo muy fuerte, querida amiga.

Mayte dijo...

Elena, querida. Haces de cada letra un homenaje vibrante de colores, paisajes y vida...de muerte, de dolor y esperanza, eres, es, son. Maravilla...te abrazo siempre, lo sabes bien.

Francisco Ramos dijo...

Serán casualidades:

-Que mi padre hizo tres años de guerra con los republicanos y otros tres de mili con los rebeldes;
-Que yo haya trabajado en imprentas (incluso limpiando máquinas) buena parte de mi vida;
-Que ame a la antigua imprenta y no a la moderna;
-Que pasáramos hambre en los internados de Auxilio Social con la dictadura y no quiera ni acordarme de ello;
-Que tu blog me parezca una auténtica delicia lo mire por donde lo mire.

Gracias.

Aristos Veyrud dijo...

Muchos soldados y militantes de la República continuaron sus sueños en este continente, donde en algunos países florecieron por momentos y en otro perduraron, en la actualidad se renacen en algunos. No han sido en vano allá o acá sus esfuerzos donde continuaron su lucha.
Creo que es muy a propósito esta metáfora que nos presentas, sabemos que moriremos, y muchos escogen el punto final consciente o inconscientemente, a no ser que un imprevisto disponga uno diferente.
En la guerra o en los tiempos de represión han sido mucho los tipógrafos y trabajadores de imprenta o de medios de difusión informativa que sabiendo del peligro que corrían cumplieron su tarea y su misión. "El humano es valiente, el dolor no importa, lo que importa es el ideal"
Un gran abrazo querida poeta Elena Clásica!!!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Un recuerdo absolutamente necesario cada año.
Vuelvo tras unos días dolorosos. Besos.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Felicitaciones, logras convertir a esa mole de hierro y "sangre negra" en toda una amenaza. Bien llevado el relato.
Un abrazo.

spok dijo...

Querida Elena:

La pasión, rezuma gentil a cada lectura que en hago, siempre sabes pulsar esa cuerda, que nos hacen más humanos, que nos acerca un poco más a la inmensidad del espíritu y que a la postre, nos llena de júbilo por ser seres humanos.

Besos y abrazos.

P.D. Salud y República.