martes, 14 de abril de 2009

Poema de El reloj y la casa deshabitada VI

Villa de los Misterios. Pompeya, Anónimo romano



Poema de El reloj y la casa deshabitada
VI

De la complicidad de tus ojos
brotaron mil deseos, indicada
señal de tus dolores.
En la cintura de tu torre nacen
olores sinuosos.
De tu proyección exagerada
emergen cuentos de hadas:
Príncipes curiosos, enamoradas
alas que me envuelven.
Sáltate el minuto reflexivo del
curioso zapato de cristal.
Surge, cristaliza en mi ánimo
tu dimensión de río,
delicada crisálida interior.

Firmado, Elena Pascual



Tentación, Odilon Redon

11 comentarios:

carmensabes dijo...

"Sáltate el minuto reflexivo"

Eso digo yo, hay que saltarse tantas reflexiones y apostar con toda el alma!!!!

Delicado poema querida...e imágenes que acompañan de forma exquisita..

Isabel Romana dijo...

También a mí me ha llamado la atención poderosamente ese saltarse el minuto reflexivo. ¿Quién puede pararse a reflexionar cuando el deseo estalla? Un poema muy bello. Besos.

spok dijo...

El tiempo no es algo intangible se puede medir en pedacitos de amor el amor es algo inmediato si te saltas la reflexión viajas al mundo de los sentidos tu cuerpo y tu alma se proyectan a un plano mas alla de las convencionales palabras y descubres los campos de los sueños de las profundidades en ese momento ya eres un ser universal esto solo es el principio continua Elena Clasica llegaras a los campos suerte y un beso

spok dijo...

post data salud y repúbica

El Profe dijo...

Me gusta tu poema por la sencillez y la humanidad que hay en él; y por ese clima de mundo interior que respira, por la inminencia de algo que está por manifestarse. Es bonito.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Siempre la mariposa rompe la crisálida y renace

Carla Tormenta dijo...

Chulo el poema, lleno de magia!!!
De la complicidad de tus ojos, ohhhhhhhh, me hago cómplice tuya profe ya lo sabes, eres una genia!!!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga Elena,

Romántico, sensual, insinuante, voluptuoso, cálido, comunicativo, tierno, real, atemporal...insistente, son los adjetivos que yo le aplicaría a tu hermoso poema.

Me hablas en mi espacio utilizando unas palabras tiernas, halagantes, explosivas, de Psyque y Cupido, del Amor, de que quisieras ser hasta Prosérpina para estar con tu Plutón. Y de más cosas.

Cuando leo el comentario que has hecho en mi espacio me parece leer un poema y, cuando vengo a tu espacio, me encuentro con otro poema, precioso.

Me parece que tú también eres un poema, porque poema es lo que escribes en verso y también lo que escribes en prosa.

Tu presente poema me recuerda el Cantar de los Cantares. Tiene la misma música.

Ha sido un placer. Volveré con frecuencia por tu espacio, lleno de inspiración y vida.

Un beso,

Antonio

carloscbm dijo...

La dimensión de tu poesía no tiene límites, surge en el espacio como un microcosmos enredado en la piel de alguna nebulosa que dejó huella en la sangre de algún estigma alienado.

Felicitaciones!!!!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Querida Elena,

Has hecho un comentario tan exquisito en mi espacio que he considerado procedente y cortés ponerlo en primera página, al pie de la ENTRADA, después del texto latino. Allí está.

Como ahora es un poco tarde, mañana te comentaré con detalle y muy gustosamente lo que has tenido a bien dejar en mi espacio.

Otra cosa: en mi anterior comentario se me olvidó decirte que es preciosamente erótico ese fresco de la Villa de los Misterios de Pompeya.

Y una tercera cosa: a ver cuándo nos regalas otro poema tuyo, para que podemos saborearlo, gozarlo, incluso "amarlo".

Un abrazo,

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Querida Elena,

Muchas gracias por tu elogioso comentario dejado en mi espacio.

¿Qué quieres que te diga? A nadie le amarga un dulce. Tú sí que eres una mujer que sabe escribir y que anda sobrada de conocimientos y sensibilidad. Hablo yo de un amor desvariado, el de Mirra, y tú me vienes, generosamente y bien documentada, con otros amores también desvariados:

El de Pasifae, con su zoofilia por el toro: acabó encerrada en el Laberinto de Creta; el de Fedra, con su inclinación incestuosa hacia su hijastro Hipólito, al que denunció por intento de violación ante su padre (Teseo, padre de Hipólito y esposo de Fedra): al saberse todo, acabó suicidándose.

Podríamos mencionar también a
Dido, reina de Cartago que, despechada por Eneas, se suicidó quemándose en la pira que ella misma preparó; a la esposa de Putifar, que, despechada por José, un siervo del Jefe de la guardia del Faraón, lo denunció de haberla intentado seducir: acabó en la cárcel, aunque más tarde fue liberado.

Y ¿qué pasa con la mujer más hermosa del mundo, con Helena de Esparta o de Troya? ¿Se fue por propia voluntad con Paris, o fue también violentada y raptada?

Y así, muchas más. Es que el Amor es, como tú dices, atemporal, y su fuerza es tal que anula la razón, las convenciones: todo.

Creo, y ya lo verás, si sigues leyéndome, que el mejor final, aunque el trayecto haya sido horrible y horrendo, será el de Mirra.

Te envío, querida Elena, un beso de respeto y cariño, y un frasco de esencias, de mirra

Antonio