miércoles, 8 de abril de 2009

CUENTO DE LOS SERES DE TRES CORAZONES

Thomas Cole


CUENTO DE LOS SERES DE TRES CORAZONES

  • Érase que se era una niña que nació triste y veía siempre los rincones más tristes y más oscuros, podía ver a los seres por dentro pero sólo a los seres que sufrían. Contra todo pronóstico para Heidi llegó un día que vio a un ser por dentro y vio alegría por primera vez, ese ser era su hermanita recién nacida, que nació alegre. Desde ese día Heidi pudo ver a todos por dentro.
  • Heidi y su hermanita Sabine fueron a pasear por la orilla del mar y en un arranque de travesura Sabine empujó una barca y se subió en ella esperando que Heidi la regañara pero aquel día era lunes y Heidi se había puesto los pendientes de luna llena y estaba llena de luna, así que subió encantada a la barca.

Leonardo da Vinci


  • Cuando Heidi miraba al agua intentando ver el fondo del mar, sintió algo desconcertante: sintió su pena más intensa que nunca, pero al mismo tiempo sintió alegría, pero una alegría que la desbordaba, y mientras Heidi seguía mirando el fondo del mar vio que por él pasaba un ser triste y alegre a la vez, lleno de mar y de luna como ella, era un ser con tres corazones, uno triste, otro alegre y otro lleno de luna. Ese ser se fue alejando y Heidi volvió a la realidad, y entonces Heidi y Sabine remaron un rato, a veces alegres, a veces tristes pero siempre llenas de luna.
  • Desde aquel día Sabine descubrió la tristeza, pero se alegró porque desde entonces después de estar triste la invadía la alegría, pero llena de luna.
  • Vinieron tiempos difíciles y grandes tormentas de tristeza se abalanzaron sin piedad sobre Sabine y Heidi. A veces la tristeza era tan fuerte que no se podían mover y se quedaban inmóviles durante horas, a veces semanas enteras hasta que salía la luna llena y las llenaba de luna que se iba abriendo paso desde los párpados hasta el ombligo.
  • Entonces ellas aprovechaban para volver al mar y dejar allí lejos la tristeza.
  • Allí llegaban los seres de tres corazones y se la comían, a cambio destilaban corrientes enteras de alegría, ellas se subían en la alegría y volvían a casa.
  • Ocurrió en esta ocasión que ellas habían llevado tanta tristeza, que los seres de tres corazones aparecieron muertos al día siguiente en la orilla, muertos por exceso de tristeza.
  • Ellas nos los vieron porque estuvieron subidas en la alegría y no fueron al mar.
  • Tres años después vinieron corrientes terribles llenas de tristeza, a duras penas Heidi y Sabine intentaron llegar al mar, cuando lo consiguieron y no encontraron a los seres de tres corazones, la dejaron en su corazón, tiritando de pena, todos temieron por sus vidas porque la tristeza les hizo enfermar gravemente, pero al fin se recuperaron y fueron por todo el mundo dejando en cada lugar un poco de tanta tristeza en recuerdo de los seres de tres corazones.

Jim Dine


Firmado, Elena Pascual

3 comentarios:

spok dijo...

Magnifica, enternecedora, seneible y no sensiblera, recuerda al principito, enhorabuena, continua asi.

carmensabes dijo...

La tristeza inunda nuestros corazones para poder sentir alegría después, de lo contario, seríamos indiferentes..

Un abrazo!!

Isabel Romana dijo...

Precioso, Elena. Me gusta ese tercer corazón lleno de luna. Ella nos representa, está siempre ahí, rigiendo la vida de las mujeres y sus corazones, estén tristes o alegres. Un abrazo muy fuerte.