
Nadie supo
que las estrellas habían muerto.
Nadie escuchó el
fin del viento.
Nadie supuso
que la luna
recibía transfusiones de sangre
y se desvanecía por momentos.

Margarita Georgiadis
Pero aparecieron niños rotos
y nadie lo dijo por la tele.

Supuraban los muñecos
y no había hospitales.

Algunos se arrancaron
el corazón
y allí nadie dijo nada.
Los miembros de muchos
quedaron sepultados
bajo pupitres
y allí nadie dijo nada.
Los cubrieron
con pintura azul,
barnizaron
con capas excelentes
y allí nadie dijo nada.
Nadie entendió
por qué se vendían
ojos en bolsas.

Nadie
era capaz
de arrancar
los brazos que
acuchillaban.
Ninguno clavaba
alfileres
en las lenguas.

Aron Wiesenfeld
Bocas feroces nos
devoraban,
y no supimos
recuperar los
trozos de carne,
que eran nuestros.

Algunos nos vendieron
Ya no duran los días.
Se acabó,
han aparecido
aves extrañas que graznan
como terribles alcotanes.
Exhalan horribles chirridos
y portan cuerpos desfigurados.
Se presagia el frío.

Aron Wiesenfeld
Y nos persiguen.

Mientras,
rozamos letras,
acariciamos versos
y gritamos
aullando de dolor.
