Con todo mi cariño para Isabel Barceló, Isabel Romana.
Queridos amigos:
Quisiera compartir con todos vosotros una vivencia maravillosa.
El viernes 23 de abril de 2010, a la sazon el Dia del Libro, viví una de las experiencias más vivificantes y esclarecedoras de mi vida:
(Las fotografías que aparecen a continuación están tomadas en la Librería Aviraneta de Madrid)
Conocí a Isabel Barceló en persona, a nuestra querida Isabel Romana, la maga de las emociones y de las pasiones humanas, la valiente escritora que ha rescatado con toda su ternura y fascinante análisis de la psique humana los pensamientos de mujeres desconocidas, anónimas, que sin embargo, han escrito la historia desde hace siglos. Véase todo ello en su extraordinario blog: Mujeres de roma.
En la misteriosa escalera de caracol, emocionada por tener a Isabel Barceló tan cerca.
Una labor gigantesca lleva a cabo Isabel al escribir Dido, reina de Cartago, pues en ella, desde una exquisita sensibilidad literaria y urdiendo un juego narrativo propio de los grandes, relata la historia de la fundación de Cartago, el encuentro de Dido y Eneas, el amor que se extiende invicto en el Tiempo y la Pasión arrolladora que sobrevive a una Muerte terrible. La continuación del viaje de un Eneas pusilánime, que no parece estar a la altura de las circunstancias, pero que lleva en sí, el germen que le regaló la arrojada Dido, en su partida hacia la fundación de Roma.
"Ah, Eneas, -digo yo-, no pareciste un digno hijo de tu madre, la hermosa Venus."

Todo ello desde una perspectiva cartaginesa y femenina, una revisión arrebatada y arrebatadora, tan necesaria para los que amamos la Literatura, como la voz de la reina Dido exigía.
La valentía, la personalidad, la pasión de Dido, para siempre invicta gracias a este libro genial de una escritora tan humilde en su trato como gigante en su obra.

Este libro me ha calado tan hondo...
Quisiera dejar testimonio de algunos momentos de la novela, que han marcado mi vida:
"-Tienes frío? -Preguntó en voz baja Eneas, como si no la estuviera viendo arder, como si la respiración de Dido no exhalara fuego ni su piel quemara. No la tocaba. Miraba cada parte de su cuerpo con deseo, planeando en qué punto exacto la incendiaría con sus labios, qué trozo de carne sería el primero que apresarían sus dientes. Dido cerró los ojos..."

"El amor es como el mar. No puedes fiarte de él, aunque te creas un marinero experto -dijo Barce poniéndose en pie-. No olvides esto, mi reina."

"Si en ese instante le hubieran cruzado la cara con un látigo, no se habría dado cuenta Dido. No habría oído derrumbarse una montaña, ni notado temblar el suelo bajo los pies... Tan aguda y punzante era su herida, que el mundo entero lo ocupaba su corazón escarnecido..."

Dido "debía reflexionar y repasar con cuidado todas las estancias de palacio. No debía quedar nada, absolutamente nada, de Eneas".

"-Te has bañado ya tres veces, mi reina. Tu piel no lo resistirá.
-No me discutas. Necesito borrar todas las huellas suyas."

"Las lágrimas de Anna se mezclaban con la sangre de Dido"

Mi querida amiga, espero que te haya gustado este pequeño homenaje desde mi más rendida admiración y este grandioso recuerdo de una amistad que ya habíamos iniciado con el teclado del ordenador, y cuyos hilos nos seguirán uniendo en el místico lazo de la Literatura.
Te envío un besazo para ti y para tu maravillosa familia, con la alegría del éxito que estás cosechando y que tanto merece tu preciosa obra.
Te envío un besazo para ti y para tu maravillosa familia, con la alegría del éxito que estás cosechando y que tanto merece tu preciosa obra.