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viernes, 2 de noviembre de 2012

NO ERAN PRESAGIOS

...

Anne Bachelier




No eran presagios,



Anne Bachelier


eran recuerdos
de lo que había de venir.



Agathe Apkalne



Máscaras
que adquirían significado,


Anne Bachelier


imágenes
ya vistas


 Arya Chandra




pinturas sucedidas,
figuras acechantes.


Arya Chandra



No eran presentimientos,



Amina Broggi



eran  impresiones
venideras,

Anne Bachelier



ya vividas,
ya sentidas.



Anne Bachelier






...



domingo, 11 de diciembre de 2011

TU ESPÍRITU Y EL MÍO SE HAN DEVORADO


Hugo Urlacher


Buena la lió Cavalcanti

cuando habló de los espíritus

que sutilmente comunican

los cuerpos

y los hieren al entrar o al salir

enloquecidos de amor.


Alex Bazarin


Quizás continúen

viviendo,

más allá de

las comunes historias,

del caduco deseo,

del amor pervertido.



Dmitriy Lisichenko


Toman una vida propia,

se escapan de la piel

se van por nuestros ojos

y no vuelven.


Dmitriy Lisichenko


Tu espíritu y el mío

se acarician

tu espíritu y el mío

se contemplan

tu espíritu y el mío

por las noches,

juegan a

los astros,

que contemplan

desde oscuros telescopios.



Alex Dewars


Casi tangibles, luminosos,

despreocupados del mundo,

sin saber si los ven o

quién los mira.

Tu espíritu y el mío

de viaje

bañándose en el mar

o por el campo.

En Polonia,

en Praga o en Ucrania,

en Londres, en Thailandia...


Alex Dewars


Tu espíritu y el mío

entrelazados.

Nos han dejado solos.

Han volado.

Tu espíritu y el mío

se están mirando.



Dmitriy Lisichenko


Tu espíritu y el mío

se han fusionado,

olvidados de nosotros


Dmitriy Lisichenko



y, sin embargo,

nos han dejado extrañas

incomprensibles cicatrices

al escapar

por nuestros poros.



Dmitriy Lisichenko


Quién sabe si ahora

tu espíritu y el mío se han devorado.


Dmitriy Lisichenko




domingo, 7 de marzo de 2010

TU PARTO

Eugen Bratfanof







TU PARTO

Estoy tan magullada

de odio y penas

estoy tan sacudida de palabras,

estoy tan maltratada de mordiscos

que sólo quedan de mí

mis desperdicios.




André Balyon





Vivo tan posesa de demonios,

de espantos que me miran

y me agarran,

de pinchos solitarios

que taladran

que entiendo bien la

ley de Mary Shelley.




Autumn Skye Morrison




Yo cosí los

remiendos de tu alma,

bodoques de

pasión enajenados,

que morí por alumbrar

tu nacimiento.

Me has descosido

y me deshago,

descerrajaste el caudal

de mis caderas,

violentaste la estructura

de mis huesos,

el lugar donde asoman

dos mil puntos

de genomas.




Danielle O'Brien




Pero no escaparás:

de antigua ley,

se voltearán los roles

con los años:

sanará mi placenta

de tinieblas,

desaparecerá mi

sangrado intrauterino,

resurgirá el crisol

de mi pureza

para alertar al monstruo

al que algún día

le vendrán representados

los muñones

que acertó a mutilar

despreocupado,

sin pensar en las iras

de los dioses,

como quien muerde

sacros hilos

y no entiende las Furias

de la muerte.




Steve Hanks






No profanes

el templo

de la vida

pues de un óvulo

tú también naciste

un día.




Robles Muñoz






Serás atrapado

por las Parcas,

arrojado

a Lucina enfurecida,

que por cierto

son mujeres también,

que tejen vidas.




Piet Bos


Texto: Elena Pascual


sábado, 20 de febrero de 2010

¡Desaparece fantasma!

Jeff Simpson




Este poema está dedicado a la hechicera CLST, con mi cariño






Hará un mes aproximadamente,

apareció tu cara de rufián pendenciero

en mi paraguas.

¡Qué estupidez!

Sí, como una de esas figuras modernas

que se imprimen en las camisetas, ¿sabes, no?

Vamos, la foto del hijo, del primo,

del nieto, de Brat Pitt…

¿Qué hace tu cara de soberbio soplagaitas

en la ladera de mi paraguas negro?





August Macke





¡Qué original! ¿Quién es?

preguntaban mis compañeras

de aerobic de por las tardes.

El de “Perdidos” contestaba yo,

con los dientes apretados de rabia.

Vaya, conseguía aplacarlas con mi respuesta,

aunque me miraban torvas, incrédulas,

fastidiadas , ¿envidiosas?

Y tu puñetera cara,

ahí, dibujada.






Childe Hassam







Y yo farfullando sola por las calles,

tan empapada

que me daban ganas de recitar

la égloga de las grandes lluvias

de Juan del Encina, y

lo que me faltaba , tu cara

ahí encima, vigilándome.

Y me consolaba:

“Pronto desaparecerá”

¡Pero qué va!

Hasta para salir de mi paraguas

eres un mostrenco ladino.

¡Ente desgraciado!

¡Fantasma!

¡Cara de Bélmez!

¡Bélmez de la Moraleda!

¡Aparecido, triste!

¡Tozudo!

¡Bórrate!

La lluvia cayendo y tú ahí,

Obstinado, pegado.

Y tú:

“¡que nones!”

Abriendo la bocota de capitán

de barco vestido de domingo

en Panamá,

que bien sabe Jack Lemon que no tiene mar.,

y deleitándote en el agua de la lluvia,

bebiendo,

bebiendo,

¡Cómo te agrandas!:

¡gordo!

¡cara de gordo!

¡Asqueroso!

Y tienes encima la desfachatez

de hablar con la gente,

de aparecerte,

aparecido,

figurón,

cadenoso,

chirriante,

cara de Bélmez,

para pedirles por favor

que me salgan a buscar

cuando me olvido del paraguas

en los bares, en el trabajo

y en el centro cultural

donde voy a clase de aerobic.

¡Desgraciado!





Francis Bacon







Atente a las consecuencias,

adimensional criatura,

deja de hacerte el parapsicólogo,

deja de proyectarte sobre mi paraguas,

ésta es la última vez que te lo digo,

¡Desaparece ya

maldito seas

una vez más!





Lee-Anne Raymond





Si no desapareces

tendré que cumplir mis amenazas,

y te haré un conjuro

y te disolverás en témperas

de lágrimas y

quién sabe qué será de ti entonces,

o te adherirás a una amapola

que ve pasar algún entierro,

y ¿cuál sería tu esencia? ¡Oh!





Lee-Anne Raymond






Está bien,

entendámonos,

negociemos.

Haz el favor de no estar mañana cuando

coja el paraguas por la mañana,

¿es que hay algo pendiente

entre tú y yo?

Deja de encadenarme,

eres tú el fantasmón,

Canterville de las narices,

¡Fuera!

Mira

que no es un farol,

te haré un conjuro,

te lo juro;

sí, claro que seré capaz.

Ah, ¿sabes qué? tengo una amiga

¿te has enterado?

Una hechicera.

¿Y sabes que más, cataplasma?

Que estamos

bajo el influjo astral,

para que te enteres,

Que en este momento,

¿te enteras, triste?




Paul Roberts





Júpiter y Venus se están amando

en la

Casa de Piscis.

¡Ja! ¿Y ahora qué?

Se lo diré,

te lo juro,

se lo diré a CLST.

Deja de crecer y no invadas los paragüeros,

egocéntrico absurdo,

invasor de paragüeros,

Cara de Bélmez.





Robert Delaunay






Desaparece

o….

…




CHERYLENE - DYER





tendré que comprar

otro paraguas,

y me acordaré de la chinita

que me vendió éste un día

en la Plaza Mayor,

y de que me costó 3 euros

y de la caja de caramelos de mora

que me compré después

y de tu cara al verme

y de tu abrigo de ese día

y de cómo te alegraste

al verme llegar con el paraguas

y de…

Ahora comprendes por qué te lo pido,

Sabes que me lo debes:

¡Desaparece!

¡Dilúyete!

Vete rodando,

Como si yo no hubiera comprado

el paraguas ese día

y como si tú no me hubieras esperado,

como si no me hubieras sonreído

y me hubieras sacudido

el agua del pelo,

asustado,

y hubieras temblado

y yo me hubiera estremecido

y yo hubiera leído

las líneas de tu mano…





CHERYLENE - DYER






Y ambos nos hubiéramos

convertido en esa lluvia,

que ahora

está cayendo.




Sas Christian




miércoles, 16 de diciembre de 2009

Maldito seas

Dean McDowell






Algún día sonreirá la primavera

y tu rostro simplemente no será.

Algún día volverá la risa ingenua,

ésa que me he prohibido reflejar.

Serás

recuerdo vano, sátiro santón

desdibujado, que me hiciste

temer locos espasmos

mientras acumulabas

salmos en tu boca,

de labios hinchados

e hipócrita desdicha.



Aldo Balding


Así te corrompiste,

mi terrible demonio

trasmutado Luzbel,

de ardiente infierno

como quien corta girasoles de luna

y se envuelve con toallas de viento.




Dean McDowell



Maldito seas hasta el odio más sublime,

por mostrarme la puerta del abismo

por no dejar volar mis primaveras

por no dejar quererte por quererte

por no querer dejar que te quisieran.

¿Qué será de ti , divino arcángel,

si nadie oculta ya su llanto

en angélica alba oblicua?



Gerard Di-Maccio



¿Qué serás, mármol erguido

mientras tu corazón implora

impuras , divinas fantasías,

mentiras y milagros distraídos?

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Maldito seas por deshacer aquel

rostro de fieltro enloquecido,

huyendo del color de lienzo negro.

------


Maldito seas por dejarme odiar

las calles de granizo y el mar

desenfocado por los barcos.



Stanislav Plutenko



Maldito seas por no abrazarme

con el temblor del miedo al que será.

Maldito por no dejarte recortar de luna,

y maldito por no abrazarme bajo el sol.

Maldito por mirarme de reojo,

maldito, poco hombre,

por no mirar de frente hasta vivir.

-------


Maldito seas por talar tu alma,

prepucio lunático y absurdo.

Desvanecido de débiles abismos,

maldito por mil sueños… desvaídos.



Patrick Redmond



Texto: Elena pascual



..............

sábado, 31 de octubre de 2009

¿Querrás hacerme el amor?

Fotografía: Russell Joslin






-¿Querrás hacerme el amor?


-¡Penalty!


-Entonces me voy a la cocina,

a las 11 .25 me encanta beber

fresa exprimida.




Stanislav Plutenko



-¡Gol!


-¿Querrás degustarme los sabores?

¿Encenderás mi cuerpo de colores?

¿Querrás tocar la cuerda de mi chelo?

¿Querrás morir de risa entre mis senos?



Josep María Mallol Suazo


-Sí, cielo, después del primer tiempo.


-¿Cuánto falta?

-¡Brrrrrr!


-Volcán en erupción, lámpara en llamas.

-¡Falta!!


-¿Querrás interrogar mi espalda y cuello?

¿Querrás ser libélula en mi ensueño?


-Quizás en el intermedio.


-¿Querrás, al menos, pasarme el cenicero?



Alexander Colville




-Perdido el primer tiempo.


-Entonces, ¿no haremos el amor?


-Después del minutos veintidós, veremos.


Firmado: Elena Pascual





Anna Bocek



domingo, 11 de octubre de 2009

En mis nocturnos sueños imagino que te tengo

Siegfried Zademack






  • Porque tú estás dentro de mí,

  • y yo, sin ti,

  • ya no soy yo.


El amor que arrebata el mundo y que nos hace vibrar en sintonía con el universo. La vida que fluye en razón de que alguna estrella se ilumina cuando dos personas se enamoran, las leyes incomprensibles de los sentimientos que hacen nacer galaxias enteras, porque Venus vive en los mundos habitados y en los que están por existir y se hacen realidad, cuando travieso Cupido mira hacia un horizonte nuevo.
Quisiera a modo de agradecimiento hacia el Catedrático de Latín y Griego: mi adorado Antonio Martín Ortiz, por el poema iluminado que ha escrito, introducir éste con unas palabras de mi texto favorito de Horacio.



Correggio

Horacio, Carminum IV, 1

  • ¿Mueves de nuevo guerras, Venus
  • después de paz tan prolongada?
  • Déjame, te lo ruego, te lo ruego.
  • Pero, ¡ay!, ¿por qué, por qué, Ligurino,
  • corre una lágrima furtiva por mis mejillas?
  • ¿Por qué un poco elegante silencio
  • paraliza mi lengua y mi elocuencia?
  • En mis nocturnos sueños imagino
  • que te tengo, que te persigo a ti,
  • que vuelas por la hierba del campo Marcio,
  • que te persigo a ti, cruel, por el agua inconstante.


David Roberts





Y así vuela lleno de inspiración clásica nuestro Antonio, así vislumbra el campo Marcio, y así los clásicos han hecho mella en su alma que se desgrana en líricos colores y se pinta con los frescos de la villa de los Misterios de Pompeya, soles y ramos de belleza.




Julia Bekhova




Ya los dioses sentados en dulce anfiteatro aplauden su aparición. He aquí al Maestro:




Tú,
con la sonrisa en el rostro,
al son de una música celestial,
las palabras titubeantes
que salían de tus labios…
y de los míos.

Y todos esos nombres
de gente importante,
que ya no lo eran,
porque tú lo eras todo,
y lo sigues siendo.

Me pareció por un momento,
que todo estaba al revés,
o casi todo,
porque la mujer
de Van Oostzanen
parece real:
ésa eres tú.
Y la de Rebecca Campbell,
también es real,
pero no eres tú,
porque está al revés.

Y es que yo
no quiero olvidar,
ni mucho menos olvidarte a ti,
porque tú estás dentro de mí,
y yo, sin ti,
ya no soy yo.

En ese caso,
sería otro,
y yo quiero seguir
siendo yo,

pero contigo.


Antonio Martín Ortiz




Nicoletta Tomas Caravia




Lovis Corinth




William Bouguereau




Joseph Mallord William Turner



  • ¡Oh, suene de contino,

  • Salinas, vuestro son en mis oídos,

  • por quien al bien divino

  • despiertan los sentidos

  • quedando a lo demás amortecidos!


  • De todo corazón para Antonio de su admiradora Ἑλένη, con beso gigante de cariño, admiración y agradecimiento.


Tatyana Fedorova



Firmado: Elena Pascual