sábado, 18 de septiembre de 2010

HUBO UN DÍA

...



Thomas Mainardi




Será todo el recuerdo

un hecho aislado,

una remebranza

extraña,

fatalista,

imaginaria,…

pero hubo un día



Marcelo Pizzolo



y fue un día cálido,

qué pena,

un día húmedo de brisa

y de lamentos,

de visiones lejanas

y ojos ajenos.



Libby Primmer





Un día

en que me rajaste

la piel

y me operaste,

tan moderno,

así, sin anestesia,

“No hace falta,

¿para qué?,

se llama laparoscopia”,

-insistías

tanto,



Iglessias




y cogiste el bisturí

y abriste carne,

así, sencillamente,

como si no fuera nadie,

como si no fueran células

mis mariposas,

como si no fueran pétalos,

como si no hubiera llevado

flores dentro,

como si no tuviera soles

en mis senos.



Aktrice Edith Egger




Y me oíste desangrarme,

¡no lo niegues!

resbalaste,

caías

en las vísceras

mancilladas,

violentadas,


Odilon Redon




qué poco te importó,

¿verdad, mi bien?

cirujano del demonio,

ignorante Lucífer,



Zdzislaw Beksinski




Fuisté tú

el artífice del mal

y aquel día,

sin saberlo,

tú también

moriste un poco.




Umeko Okano





Y ahora ¿de qué te vas

a alimentar

si ya no existo?




Aktrice Edith Egger







...

viernes, 2 de julio de 2010

NATÀLIA SENMARTÍ TARRAGÓ: UNA JOYA DE ESCRITORA Y DE MUJER

EL MUNDO DE LOS BLOGS VUELVE A PROPORCIONARME UNA DE LAS EXPERIENCIAS MÁS MARAVILLOSAS QUE PUEDA VIVIR.






He tenido la suerte de conocer a una de las autoras más grandes de la literatura contemporánea:










Hitchcock (no me olvido de Los pájaros, que pasarán a ser tus pájaros, desde ahora siempre Los pájaros serán Natalia, ¿me permites parafrasearte? Yo compartía Vértigo con Ferran), Orson Welles ... tantos.
Allí estuvieron los Clásicos antiguos y modernos: Suetonio, Horacio, Virgilio, Isabel Romana,
Antonio Martín Ortiz, ¿cómo iban a faltar Quinto, Crisanto, Xarina, como hijos de su creadora?

GRACIAS A DOS PERSONAS MARAVILLOSAS:

NATALÍ Y FERRAN POR UNA NOCHE MÁGICA







Kris Lewis






No es fácil volver de un viaje montada en la máquina del tiempo, dejando atrás aquellos perfumes a yodo y las estatuas, la sonrisa y la lágrima del joven. Abandonar el reflejo de un poder muy grande, bello y disciplinado. No es fácil pero es necesario, dejar que Eros actue como si de verdad existiera.




Aron Wiesenfeld



El mensajero llegó antes del atardecer, calado por el chubasco, a lomos de un caballo de la Legión. Traía una carta que entregó a Quinto sin mirarle a los ojos, únicamente pronunció dos o tres palabras a modo de saludo y, enseguida, tras echarse al coleto un sorbo de vino tibio, montó de nuevo. Xarina lo miraba con la mano crispada en el collar de caracolas, tomándole por una aparición nefasta que ansiaba subir la cuesta a toda prisa, arrancando matojos de pasto con los cascos del potro. Se desvaneció entre castaños y la bruma perezosa nacida de los helechos.
Al volverse vio que Quinto leía con avidez y su hermoso semblante, de súbito, dibujó una expresión de estupor, con la cabeza decía que no, con el puño golpeaba la mesa y la jarra estalló contra el suelo. Aquel vino tiñó la madera de un color sanguíneo. Releía y negaba, Xarina se acercó rodeándole la cintura con sus brazos.



Jillian Tamaki



“...ocurrió a finales del mes de Marte, ese tenía que ser. ¡Hijo mío! desvarío, no soy yo, nunca más seré el mismo. Les sorprendieron en una emboscada y los mataron a todos, hallaron sus cuerpos desnudos y desangrados...”




Bruno di Maio


A Quinto le sobrevenía una alucinación; en aquella pesadilla, meses atrás, se vio muerto y desangrado, fue tan real que entonces abrió los ojos de golpe. Ahora lo sabía, no era él, era su hermano Secundo. “Dicen que a veces soñamos la muerte, la nuestra o la de otros”



Yo Coquelin


Eso pensaba y las lágrimas mojaban su rostro sin que lo advirtiera, a duras penas podía seguir leyendo.

(De Bajos los auspicios del V)


Kris Lewis



No le costó levantarla y cargándola en sus brazos la llevó al porche, la brisa balanceaba ligeramente el ciprés joven y orgulloso. __ Sabes que el día que volví de la guerra estuve aquí, mirando a ese árbol. Ahora admito que, de alguna manera, te presentí ¿Tiene que ver con el poder de la diosa o de verdad eres una bruja?



Mary Jane Ansell



Reposaba la cabeza en el pecho de Quinto, soportando el insufrible temor a perderlo. Al notar su respiración, la fragancia y la tibieza de su piel, Xarina creyó morir o perder el sentido. __ Lo dejaste escrito y yo quise estar a tu lado cuando regresabas del horror deprimido y confuso__ él le besó la nuca, donde le nacía el cabello. __ A mi lado estarás, tocándome, no inventándome, tú decides.

Di Vogo


Juntos escribiremos el libro perfecto con final feliz, para eso somos soñadores de palabras, ese poder tenemos. El viaje hacia donde termina la tierra será pronto, la gata de nombre gata vendrá conmigo. La mirada azul de Quinto, nítida, desprovista de iras de preguntas y de resentimientos, saludaba a los ojos de Xarina; el mismo tono del néctar fabricado con romero y flores, derritiéndose. __Vayas donde vayas, llévame Quinto. __ ¿Y si es al fin del mundo? __ ella asentía.


Colette Calascione


Se tendieron en la cama. Primero Quinto ejerció una posesión apremiante, furiosa y casi violenta. Después en una pausa premeditada, se admiraron mutuamente: espléndido, jadeante, juvenil espectáculo.


Yo Coquelin


Luego vinieron las caricias más sutiles e intensas a modo de aceptación deleitosa.



Mary Jane Ansell

(De Bajo los auspicios del V)


Entonces la vio a ella, acariciaba una yegua con la punta de los dedos; el hocico, entre los ojos. Las bestias siempre la aceptaban como especial y amiga, poseía ese don y, tantos otros, para Crisanto era su alegría y su luz. - Padre…ven con nosotras a bañarte el agua está caliente- agitaba una mano parecida a un pajarillo de plumas finas.


Mark Ryden


Ya no le provocan rabia los dioses, ni aquella furia juvenil que le invadía antes o después de la batalla, dudando, insultándolos, para arrepentirse, lleno de temor visceral. Simplemente no existían y al menos en ese asunto, estaba tranquilo, no más incienso, flores, vino, aceite, ni sacrificios, bailes y oraciones destinadas al vacío. Cuando danzaba en la playa, al amanecer o bajo la luna, borracho o despejado, lo hacía para sí mismo y para Kritia.



Mark Ryden



El cabello se lo peinaron las unas a las otras formando trenzas; diez, doce o quince hasta la cintura, húmedas todavía. Después se quedaron sentadas de cara al mar con los pies lamiendo las olas que suspiraban.



Yo Coquelin


Crisanto las contemplaba sin acabar de creer que aquel espectáculo sencillo, gratuito y prodigioso fuera cierto. Lo aceptaba y lo perseguía, a poder ser, cada mediodía, convertido en un regalo que siempre es distinto. Esta belleza auténtica y pura podía llegar a dolerle en el corazón. Se tendió boca arriba con las manos en la nuca, respiraba profundamente y dejaba escapar el aire a través de la nariz, moviendo el pecho y el vientre.

(De La paz de Troya)


..

domingo, 16 de mayo de 2010

VAGARÁS HECHO CENIZAS POR EL MUNDO


Alberto Vázquez


Fui poetisa
del mar,
del cielo,
volaba
con mis alas
de viento,
¿por qué
me las
arrancaste?
¡Cruel!
Tuvo que ser
por la espalda,
convendrás
por una vez conmigo
que no dice bien de ti,
no.


Roberto Ferri

Fui poetisa
de la tierra,
sentí su vida
y le hablaba
de dolores,
sí,
de dolores…

Camilla Brodersen


Los tibetanos dicen que
nuestros pies se conectan
a la tierra,
y que de nuestro ombligo
sale un hilo invisible
azul y plateado
que nos lleva a viajar
desde la mente.


Noriko Ohashi



Malditos sean los yoguis,
los hindúes y tibetanos,
por sus puñeteras teorías.




Porque yo,
sí, ¡yo!
creyente espirita,
y tonta por vocación,
me puse a hacer
experimentos,
¿quién me mandará?
Pues, mira,
lo conseguí,
y me conecté
a la tierra
y hete aquí que
me viniste
a la cabeza,
hay que joderse,
entonces
estalló en mil pedazos
un volcán que vive
en Islandia,
¡Triste de mí!
¿qué haría?
¿Cómo frenar
la lava?
La lava
otra vez...

Oleg Korolev


Por cierto,
detesto a Björk
no es nada personal,
es que su música me
parece inármonica,
violenta,
y en ésas que
ya el suelo estaba de
"mírame y no me toques",
con semejantes disacordes,
cuando tú,
Lucífer analfabeto,
buscas
la rendija
de mi mente
que baja por la columna,
recorriendo los chakras,
llega al muladhara
y se deshace por los pies,


¡ahí!,
en ese momento,
estalló el volcán,
¿quién te mandará
colapsar los aeropuertos,
expandirte por el mundo
y ser de fuego
si nunca supiste arder?

Gail Potocki

Has perdido tu cuerpo,

volcán de nubes,
eres
miles,
millones de
nucleolos,
protones,
neutrones,
quarks,


Oleg Korolev

¿tú de Osiris?
vamos,
no me hagas reír,
y
¿quién será Isis divina?
¿quién levantará
tus templos?
¿quién te honrará
alguna noche?




Vagarás
hecho cenizas
por el mundo
Ay, amor...


...


domingo, 2 de mayo de 2010

CUÁNTO MÁS ME ODIAS, MÁS ME AMAS

..


Imposible rescatar
un cadáver
de la nada,
abrir la losa y
repetir mil veces:
“no estás muerta”,
portarlo a casa
y prender fuego.



Jason Shawn Alexander




-Tediato de pacotilla,
alma lúgubre,
cartón piedra,
enterrador por vocación,
¿cómo vas a dar tu vida?



Jason Shaw Alexander


Estoy en la losa
y me corrompo,
me corrompo
de dolor y
de recuerdo,
de injusticia,
de maldad y
de palabras.



Jared Joslin



Y después de la losa,
ya lo sabes,
no volví de la Muerte
para verte,



Siegfried Zademack


y tú,
con todo tu odio a cuestas,
supiste
que irremediablemente
me querías
y vislumbraste
un rechazo feroz,
un odio ciego
y fue:




Siegfried Zademack


el eclipse de los miembros,
la proyección astral,
el hierro ardiente,
el cepo de la carne
aquel momento,
la agonía de la cruz,
un vino helado



Siegfried Zademack


y aún sin saberlo
me empezaste
a buscar desesperado
a convertirte en mí
sin tú quererlo.



Jared Joslin



A golpe de olvido
me llamabas.




Jared Joslin


Te condenaste
a ver miles de rostros
en un día
y sin querer buscarme
me buscabas.



Jason Shaw Alexander


Te amarraste a la cruz enajenado,
huyendo de martirios y flagelos y
en la tarde gris de la tormenta
un rayo cegador,
una lanza de hiel en el costado,
anunciando:
el gólgota encantado,
el miedo de las sombras,





Emil Hansen



Y tendrás cruz y tormento
y vinagre y sal
en tus heridas
y cruz
y más cruz



Ernst Fuchs


y a golpes de cruz
y de madero,
querrás ocultar
cuántos recuerdos,
aún sin saber
que cuánto más me olvidas
más recuerdas,
que cuánto más me odias
más me amas,



Siegfried Zademack



pues el amor que alumbra
ni se crea ni se destruye
penetra en el alma
interrogando
y en ese proceso inevitable
confluye con la lumbre
para siempre,
dejando
un agujero negro
en la memoria,




Siegfried Zademack




una cicatriz
en el costado.



Jeff Simpson



..