martes, 8 de marzo de 2011

NATALÍA TÁRRACO, LA PASIÓN DE LA NARRACIÓN ¡ME ENTREVISTA! Y SE DEJA ENTREVISTAR POR MÍ: UN LUJO PARA VIVIR EN EL OLIMPO


Natália Senmartí, pseudónimo: Tàrraco, es un volcán de sapiencia y de alegría.
Es energía diamantina, que circula por el universo de los siglos, explora las almas a través de los personajes que crea, y nos invita a ser mejores con sus obras. Ella dice que ahora revisaría alguno de sus escritos y le añadiría más “mala sombra”, pero yo no me lo creo porque la conozco y siempre habrá un personaje que abra la puerta franca a la esperanza, sin miedo y con dignidad, sea en la Guerra de Troya, en las polvorientas calles de Roma, en un mirador napolitano, en un chalé de oscuro deseo o en las calles de Túnez. Ella es así, ella lo ve todo, todo lo siente en su alma, todo le duele, todo lo narra, y así se interesó por mí como una fuerza titánica, que devora lo que lee.
Es un privilegio poder entrevistar a esta escritora inmensa como la vida:


Ah, picarona, la Tárraco

ELENA A NATALÍ:


ELENA: Natalí, ese amor al mundo clásico, esa mirada a la Grecia y a la Roma antigua, tan profunda, exhaustiva en su conocimiento… ¿qué significa este mundo clásico en tu vida?

NATALÍ: No es nostalgia, es explicarme a mí misma. El ayer explica el hoy. De aquel mundo clásico venimos y sucede que al olvidarlo, al catalogarlo de prescindible se comete el error de perdernos sin rumbo, sin raíces, sin mitos.
Nos quedamos absurdamente huérfanos a merced de los efectos especiales.


Seth Garland




ELENA: Tú eres narradora de corazón. Todo lo que contemplas se te vuelve historias, cuento, novela… ¿No es agotador ese trabajo ingente de contar tantas vidas, de animar a los personajes? ¿Por qué lo necesitas tanto?

NATALÍ: Para nada es agotador. Basta sentarse en un banco de cualquier jardín y ver pasar la gente. Ahí están los personajes, situarlos en tiempo pasado, es un capricho, pero no somos tan distintos, en el fondo. Otra cosa es envolverlos de la atmósfera que los haga creíbles en todo detalle, lo que se cita
como labor de documentación, tarea agotadora y apasionante, gracias a la cual, de pasada, he aprendido infinidad de cosas sobre botánica, geografía,dietas, vestimentas, navegación... muy enriquecedor. La curiosidad, creo, es el motor esencial y la escritura se nutre de cierto voyeurismo para interiorizarlo lanzándole a la época que sea.
ELENA:
¿Qué escritores consideras que te han influido con más pasión?

NATALÍ: Me han influido Delibes, Borges, Amin Maalouf, Torrente Ballester, Boccaccio, Grass, la Pardo Bazán, Marsé, Poe...uf, tantos otros. Responden a una corriente, a un estilo, a un lugar, a un tiempo, pero sería largo de explicar sus concretas influencias en mi camino como lectora.

ELENA: Agatha Christie, la novela de crímenes y policíaca, ¿muy querida por ti hasta llevar a un personaje de la época de Trajano, el apuesto Quinto, a investigador secreto?

NATALÍ: La novela negra ofrece una visión irónica o cruel, directa, sarcástica o despiadada de la sociedad a partir de meter la cabeza dentro, buceando desde los bajos a los altos fondos ¿Nombres? Sin contar a la victoriana Agatha, los clásicos americanos...otros; Graham Green, J. le Carré, Vazquez Montalban, Camillieri, Simenon, Sciascia, Donna León, Márkaris, Mankell, P. Kerr, el matrimonio sueco Sjöwall, Jean Claude Izzo, y por supuesto, Lindsey Davis con su hijito, Marco Didio, detective en época de Vespasiano. Siempre leo novela negra, para saber historia, hay que leerla.

ELENA:Novela histórica, Robert Graves, ¿cómo no? ¿Cuántas veces ha ocupado la mesilla de noche?

NATALÍ: De nuevo me tientas, procuraré ser breve. Primero los clásicos greco-latinos...aún me quedan muchos por leer y jamás dejo de releerlos los leídos, son la fuente esencial. A partir de eso leo o, devoro, cualquier libro de tema histórico que trate desde Troya a las Cruzadas; Graves desde luego,
Vidal, Renault, T. Wilder, Yourcenar, Rosemary Frank Baer, Álvaro Pombo, Sutcliff, hasta los románticos al estilo de Sienkiewicz, o los últimos; Manfredi, Frediani, Scarrow, es ¡el nunca acabar! Mi devoción especial a Amin Maalouf, al cual admiro no únicamente por sus obras del género, lo adoro porque me entra muy adentro, es lo que cuenta, lo de menos es el género, no creo en eso demasiado, aunque sirva para vender y orientar. Quiero citar a la compartida amiga Isabel Barceló, autora de una novela intensísima, emocionante, sobre un mito que se desprende de la Eneida, pero que ella, como autora de ficción, recrea magistral e íntimamente: Dido reina de Cartago.




Portada del extraordinario Dido reina de Cartago de Isabel Barceló


ELENA: ¿En qué otros escritores te recreas sin tregua?

NATALÍ: Ya he abundado demasiado, pero como dice un culinario: todo lo que vuela, corre o nada, a la cazuela de la lectura. Cuidadito, con cierto criterio que no da para tanto la vida pasajera. Te citaré tres que me han sacudido últimamente: “Meridiano de sangre” de Cormack McCarthy, “Los detectives salvajes” de Arturo Bolaño y “Tu rostro mañana” de Javier Marias... En poesía a un autor ya fallecido que conocí en persona de refilón; Josep María Fonollosa “Ciudad del hombre: Nueva York”
Ona Peña (una fantástica ilustradora)



ELENA: La narrativa cinematográfica te es también muy querida. ¿Es un lenguaje diferente a la literatura, o no lo es tanto? ¿Cuándo te conmueves ante las imágenes?
¿Te imaginas a Quinto o a otros familiares tuyos de la letra en la pantalla?

NATALÍ: De hecho al escribir “filmo” planos secuencia, panorámicos, picados y contrapicados, a cámara lenta, traveling o flashback, visiono y pongo palabras. Crecí viendo cine, significa mi lenguaje traducido en palabras. Me imagino a Quinto, lo he imaginado en pantalla, letra por letra.

ELENA: Hay momentos intensamente líricos en medio de la narración. ¿Qué suponen esos momentos de calma, de parada en el trajín de la vida de la obra? ¿Cómo vives la poesía?

NATALÍ: La poesía es la forma más sucinta y complicada de explicar ideas, síntesis absoluta de la belleza y el dolor. No me veo capacitada, estoy a años luz de ti. Pero sin querer se escapa un cierto lirismo en un capítulo dado, o a postas, por probar, me tienta, me fascina para inventar atmósferas. Hay que lanzarse, hay que ejercitarse y nada como una gota de poesía apañadilla, por
más que se lea, pardilla ¡Dioses, no cuela el intento de rima!


Andy Short



ELENA: Quinto es el personaje protagonista de una extraordinaria novela que hemos podido disfrutar a su vez por entregas en tu blog. Te has arriesgado a proponer una lectura fuera de la linealidad cronológica, extrayendo fragmentos especiales.
Esta experiencia, ¿te ha permitido observar de otra manera tu propia narración?

NATALÍ: Increíble. En los temas propuestos los Sábados y los Jueves entre amigos y amigas bloggueros quise, por juego, retarme a escribir acatando cada ocurrencia, me las vi cuando el asunto era nevera, por poner un ejemplo, ya que Quinto vivió cuando Trajano. Pero le cogí el trunquillo y poco a poco me adapté trazando un esbozo de novela, que luego, igual que un puzzle, armé, rellené, ordené. Todo estaba sin orden ni concierto y después quedó algo, más o menos, inteligible. Nunca les agradeceré, como se merecen, a mis amigos blogueros, porque sin saberlo del todo, me ofrecieron esa oportunidad que además, pacientes, compartieron, Quinto les pertenece. Elena, opino que escribir supone plantearse desafíos, sufres mucho, lo sabes, pero aprendes y disfrutas cual abeja libando mil flores apetitosas. Hilar un relato puede hacerse utilizando telas y agujas muy diversas, soy como Penélope, paciente, bordando y desbordando, no quiero apalancarme, de momento.


Ekaterina Panikanova


ELENA: La paz de Troya, Quinto, son novelas con personajes variopintos, con retrospectivas complejas. El dominio de las técnicas narrativas suponen sin duda un mecanismo de relojería. ¿Cómo lo construyes? ¿Debes “dibujar” el esqueleto de la historia antes de rellenarlo con los personajes y sus historias?

NATALÍ: Tengo el armazón del argumento en la cabeza, y a partir de aquí, me lanzo al vacío sin red. Sobre la marcha escribo, lo mismo que si me dictara yo misma al oído, incluidos los personajes que a veces me protestan. Nacen momentos al vuelo y surgen paisajes en la vista, eso del cine que dije. Antes de empezar se que voy a escribir sobre algo que necesito expulsar, cada historia es como borrón y cuenta nueva. Tengo la sensación de saldar deudas o de liberarme de un peso en cada novela. Ni Musas ni inspiraciones luminosas, currarse cada letra, investigar, corregir y ser rigurosa en el empeño, disciplinada. ¿Qué te voy a decir que no sepas sobre eso de poner letras?



Natàlia Tàrraco, con Ferran y conmigo, observando el panorama, ¿qué estará pensando?


ELENA: Los personajes protagonistas de tus novelas, se enseñorean en su dignidad, a la que no son capaces de renunciar ni aun en los momentos más apurados, diríamos incorruptibles. Son héroes antiguos en la época moderna. ¿Tienes realmente una mirada optimista hacia el ser humano? ¿Tus personajes te han ayudado a salvaguardarla?

NATALÍ: Una de dos, o pesimista u optimista, hoy impera lo primero. Yo diría que cierta ironía no hace daño a la hora de contemplar lo que somos. Mis jóvenes protagonistas no son héroes, son como los chicos o chicas de hoy, con sus cosas, como los de Egipto o Túnez ahora, como tantos otros. Creo en la juventud o estamos perdidos, ese es el motivo de que mis protagonistas sean tan jóvenes, sin mochillas ni resquemores, sin pesos amargos. Inseguros, dudando, nítidos e inocentes, así los invento. Frecuentemente el adulto se olvida de que fue joven, se pone melancólico, cuenta batallitas y “visiona” el futuro con tintes negros, cuando el futuro es de los jóvenes. Algunos caen en lo cómodo, en lo fácil, en ir tirando, consumismo, pasotismo y botellón. Ese mensaje sale de los medios, de las familias, de la educación que no funciona. El espíritu de controversia y la duda, no tendrían que abandonarnos nunca. ¡Voto a Venus! Menudo discurso he soltado.


Ona Peña (de casta le viene al galgo)

ELENA: El papel de los dioses no anula el libre albedrío de tu personajes, creo yo. Pero te explayas en conseguir un universo mítico, cuasi místico. Maya es la diosa inmensa que envuelve con sus hilos a los personajes y los hace confluir en el tiempo, alegando que la cronología humana es una falacia. ¿Cómo contemplas el universo sobrenatural?
Otras veces los héroes clásicos se van a pasear al callejón del gato de Valle-Inclán, (por cierto seguimos por un rato la ruta de Max Estrella, ¿te acuerdas?) ¿Estaríamos quizás ante una suerte de Novela histórica expresionista en determinados momentos?

NATALÍ: Me acuerdo, en Madrid, callejón del gato, inolvidable paseo.
Por partes. Maya es la Natura, diosa Madre remota, si la ignoramos no somos. El Mito es necesario para no encontrarnos absolutamente solos en este universo inaprensible, no lo explican, juegan a hacerlo soportable y siempre somos algo niños. Creo en la leyenda o la invento, creo en la necesidad
de lo onírico, ayudan; los sueños. Pero luego aterrizo y no creo en la idea sobrenatural que nos ha estigmatizado y amargado con nefastas leyendas. A mis protagonistas les sucede lo mismo, les gustan los cuentos, aunque mañana se levantan y dan la cara como pueden. Maya existe, penetra la realidad,
Maya escapa a lo mesurable, y sin embargo, se percibe ¿interviene?

Huyo de etiquetas, encorsetan. No me interesa ser histórico expresionista o histórico realista. Ni idea, me pongo a escribir y cuando se acaba una novela, es del lector o la lectora. Madre desnaturalizada, abandono al neonato ante los ojos ajenos y me importa que disfruten, es lo vital. Escribo para huir del
tedio, del pesimismo, por gusto, sobretodo para comunicarme, luego cada cual interprete a su modo, porque las miradas son distintas. A veces enriquecen a tal punto lo que he escrito, que me pasmo y me alegro, es tu caso. Elena, ves más que yo en mis letras.

Ivan Parhomenko Viktorovich


ELENA: El Arte, ante todo el Arte. Relatos, crónicas, reseñas, novelas… pero también pinturas, y muy hermosas. ¿Dominas bien la pasión de la vida que anida en tu interior? ¿Hay momentos de vértigo con una actividad tan frenética? ¿Una necesidad? ¿Un modo de vida?

NATALÍ: Dibujo, capto fotografías, me dedico al arte ¡vaya con la pedantería! Doy clases de eso y al final una se obsesiona, se me trastoca el cerebro de hablar cada día sobre estética o lo que sea. La belleza es importante en la vida, pero existen tantas bellezas que resulta imposible describirlas. El concepto es falso, es unilateral desde el tópico. Tampoco voy a disertar sobre tema tan complejo. Pero existe el vértigo como dices, la pasión, la desmesura, la entrega y persecución, a la búsqueda enfermiza de esa idea. He escogido, por suerte he podido, es mi sustento, me gusta mi trabajo. De tanto en cuando contemplo la luna o nado cincuenta metros a mar abierta. ¿Vértigo, actividad frenética, carpe diem? Ni tanto ni tan calvo, detesto el discurso pretencioso.

Gracias por ser. Un gran abrazo, musa.

No las merezco, me he pasado tres pueblos por tu culpa, maga que tiras de mi lengua, y llego a la conclusión de que mis cosillas ¿a quién importan? sin embargo, pilla, aquí constan.
Elena, me siento a gusto contigo, siempre, amiga, poeta, según ha quedado diáfano en la tortura a la que te he sometido. Elena, no tardemos en vernos y abrazarnos, que sea pronto, lo quieran los dioses y diosas.



Ona Peña



NATALÍ A ELENA

Elena Pascual y yo somos amigas, no hace falta explicar la palabra, pero sí las circunstancias de esa maravilla.
Lo somos por miradas, por complicidades tan amplias que se nos acaban las palabras. Somos amigas de paseo, de comer sabroso, de músicas, de leer y depelículas, de escribir, somos amigas del Mito que nos explica, amigas por gustoganas y placer, amigas que no necesitan contacto diario, amigas en la distancia y cerca, amigas con las manos tendidas, siempre.
El tesoro más preciado, aquel sin excusas ni malentendidos que no puedan solventarse, la joya inapreciable del aliento constante, del apoyo, del cariño.
A partir de esa amistad se nos ocurrió plasmarla por juego, por divertimento, en una entrevista mezclada a cuatro manos a dos voces. Tal vez no os interese, quizás os parezca una futilidad, comprensible, pero ella y yo quisimos un buen día, darla a conocer, es un homenaje a ese sentimiento que compartimos y que seguro, que compartís con alguien o con muchos.
Elena, de dulcísima y acogedora mirada, empiezo yo la entrevista:

NATALÍ: Nos conocimos por voluntad propia en Madrid, y resultó, fue un acierto. Dime ¿qué sentiste luego de esa cena entre cuatro recién conocidos?

ELENA: Sentí que no soy un bicho raro, que los encuentros habituales en los blogs son los que me dan la vida, los que me entienden, los que mejor meconocen. Amigos, hechos carne y hueso son los mismos que conocía en su alma. Tranquilidad máxima, encuentro místico.

NATALÍ: Elena Pascual ¿por qué Clásica?
ELENA: Amo a los clásicos con todo mi corazón, a los griegos y a los latinos. En su lectura se queda una parte de mí, me entrego a sus letras con amor y voluptuosidad. Mi nombre me incluye entre los personajes de Homero, ah, me faltaba la “h”, y ese es mi camino hacia la actualidad y las vanguardias,
a las que también amo: he aquí mi guiño. Mi adorado Antonio Martín Ortiz, uno de mis primeros amigos en este mundo, me preguntó por la ausencia de una “h” etimológica en mi nombre, la “h” que yo le brindo a la actualidad, la asumo en mi calificativo: “Clásica”. Mil veces “Clásica”, ello me hace amar la modernidad.
NATALÍ: Tu poesía es de una intensidad casi dolorosa en el lenguaje, cada palabra un enigma lleno de resonancias, el ritmo meditado, los espacios buscados ¿De qué forma surge el poema?

ELENA: ¡Gracias! Soy una persona vehemente y apasionada en mis dolores y en mis éxtasis. No conozco el término medio, me duele la vida y me duelo en las palabras. Mis creaciones nunca son meditadas, surgen tan anárquicas como mis sentimientos, mi alma llora inconsolable o ríe unida al universo, procuro transformar mis abismos en Poesía.
Si me volveré loca, como no lo haga más a menudo.

Ivan Parhomenko Viktorovich


NATALÍ: Las imágenes en tus poemas forman espacios, sensualidad, sueños mágicos y fascinantes. ¿Qué proceso sigues al incluirlas en la entrada?

ELENA: Cuando tengo un poema preparado, busco imágenes con las que me siento identificada en el sentir. Gracias a tantos artistas gigantes.

NATALÍ:Realidad del entorno que colocas con unas pocas palabras, evocaciones oníricas, referencias míticas, un guiño de mujer muy culta pero sin alardes, se nota que llevas un poso cultural extensísimo. Todo eso envuelve tus poemas que descienden como peldaños y suben y bajan y nunca tienen una
salida clara. ¿Nos envías un mensaje o más bien nos propones la duda?

ELENA: Grito, grito como posesa, los personajes que conozco desde Homero la actualidad me agarran de la mano, cómplices, a ellos acudo. A mis amigos: vosotros, que atendéis a tanto despropósito, sois mi mundo, el mejor, el que meconoce y me consuela, os envío un mensaje, no lo dudes.

NATALÍ: La mujer siempre presente. Queja, martirologio, protesta, grito, feminismo encubierto… ¿tal vez me equivoco? ¿Y qué papel juega el hombre?

ELENA: Me siento frágil, martirizada en mi emotividad patológica, vulnerable como una cometa que llora. Mi vida emocional difícilmente encuentra el ancla, pasiones dolorosas me gritan al oído y yo apuñalo las letras para mostrarlo.

El hombre... quiero que entienda mis delirios, lo imagino receptor, y le arrojo mis vísceras.
Ivan Parhomenko Viktorovich

NATALÍ: Te dedicas a la enseñanza, el panorama en lo referente a las Letras en los programas educativos está en franco retroceso.
ELENA: Desgraciadamente nada puedo añadir a tu comentario, lo suscribo,
no hay más. Mi alma llora a diario. No me siento culpable, pero tal es el contexto que me rodea, ello me abruma dolorosamente, me queda brindar mi pasión, y lo hago.

NATALÍ:Nos dejas demasiado tiempo huérfanos de tu intenso universo. ¿Culpa de…? Háblame de tus autores, afinidades, influencias, formas y modos, estilos que te han dejado mella.

ELENA: Un día de estos me voy a sumergir en mis pozos sin fondo, más me vale volcarlos en la palabra más a menudo. Todos vosotros, mis amigos, artistas por encima de todo, me lo estáis enseñando. Me lo debo a mi misma, procuraré ser más constante. La primera vez que leí La Iliada, la belleza me sacudió hasta el éxtasis. Amo la poesía por encima de todo, a todos los poetas. Pero si alguien forma parte de mi vida es José Martí, vehemencia emocional y magia del misterio, unidas,
compromiso con los seres humanos, no me canso.

Contemplo la vida desde la Literatura, agujero de gusano que une el ayer y el hoy: en las Letras no existe el Tiempo... Ovidio, los trovadores, la Generación del 27, Mario Benedetti susurran al mismo ritmo. Los amo. Y amo a todos los creadores actuales, a mi gente “bloggera”: todas vuestras lecturas, os considero geniales. Es un privilegio leeros y teneros tan cerca. Mil veces gracias, gracias.

NATALÍ:Considero a la poesía el más difícil arte al poner letras. Exprimir, condensar, emocionar, plasmar imágenes, y saber decir lo que sientes sin florituras incomprensibles, sin criptogramas, sin adjetivos superfluos ni pedantería. El lenguaje como experiencia, ¿un camino doloroso?

ELENA: ¡Ah! Mi corazón grita, mi alma está resquebraja. Bendita seas poesía. Bendita seas. Doloroso hasta sangrar y hasta dejar de sangrar.


Anita De soto



NATALÍ: Me admira tu capacidad para sumergirte en lo que otros escriben, por ejemplo, en mi caso. Llegas a sorprenderme con tus comentarios, viendo cosas más allá de lo que he escrito, pues visionas, exploras, enriqueces, con una sinceridad incuestionable. Elena, nunca pude esperar ni soñar, una lectora como tú. ¿Qué sientes ante lo que dicen otros de tu obra?

ELENA: Que te quiero por decirme esto, a ti y a mi gente. Gracias por todo lo que me ofrecéis, compartís y por dejarme entrar en vuestra vida desde vuestra alma, ¡pura vida! Me siento empática, Dios o el Demonio no me han llamado por el camino del orden, el método, la jerarquía, ¡válgame la intuición! Ella es mía, me siento bruja a veces, mis ojos se abren ante las creaciones y creo ver
en “el más allá”, ya que para “el más acá” no estoy muy dotada.
PERO, AHORA, DIME, ¿qué constelación me sonreía para que tú y todoslos amigos os hayáis fijado en mí y queráis compartir “vuestro mejor yo”conmigo?
Os amo. Gracias por ser.

Ferran, Spok irredento, Natàlia Tàrraco, y una servidora




...

lunes, 28 de febrero de 2011

NO HOMBRE, NO HOMBRE

Marcelo Zampetti




Fue en un verano
perverso
en la casa
de un chamán
en Chile.
Ni tigre
ni leopardo
ni jaguar
¡chamán!

Akira y Larry Blount


Con extraños bebedizos
me bendijo,
y con un puro de mieles
me adormece:
Siéntelo piedra, ¡no estabas!
si será negro escorpión, ¡no estabas!
siéntelo estrella en la selva
¡no estabas!

Julia Gulova

El ritmo,
la cadencia
de la noche
no perdonan
tu codicia
¡ni el chamán!
Busca a un cura del madero
a ver qué dice
quizás sea cuestión
de poner la otra mejilla,
que ni la sangre te quiere
no,
que no te quiere,
que no
que no
no pena,
no pena,
no quiere
la pena,

Max Szoc

no hormiga
no luz
no rayo
no cuello
no vibra vibra vibra
no muerte
no tez cuerpo
no águila
no sino
no vida
estoque no mano
no rostro
no meta
no vida.
Carl Dobsky

No rosa no pincho
no guepardo que araña
a su esposa y la besa
no mantis religiosa
no devora
no cabra que arremete
no vibración
no ceniza no crepúsculo
no semilla
desgrana grana grana

Max Szoc

no perpetúa,
no desgarro
no hombre
no promesa de Rusia
no David Linch
no juramento
no Sean Penn
no pétalo roto en el viento
no carne comestible
no hombre,
no hombre,
Max Szoc

Me lo dijo el chamán.

jueves, 20 de enero de 2011

TE DILUYES

Vittorio Polidori


Te diluyes
tu brazo se transforma en pezuña
que excava la tierra,
el árbol contempla tu penumbra.



Josezp Karpati



Te diluyes,
ya solo te diluyes,
penetras en el humus,
te entierro.


Felicia Olin


Imposible dibujar
tu cuerpo,
moldear tu silueta
tu pelo errante
tu dedo invisible,
tu voz de tierra,
ya eres tierra
y te diluyes.


Istvan Nyari

Inexistes, te diluyes,
ya no eres,
deshaces tu forma,
te inexactas,
se deshace tu límite
entre el tallo y el aire,
se desmiembra,
desmorónase,
cáese,
abájase,
se deshace.
Mientras te estiras,
fuístete.


David Linn


Sí fuiste,
en la aguja
exacta de los números,
en la magia bruta
del momento,
en la máscara del aire.


Istvan Nyari

Pero
fuístete,
diluístete,
deshicístete,
nadeástete
en el espacio primordial,
evaporástete.


David Linn


Ya no eres,
eres viento
deshabitado,
polvo,
arenilla ofuscada
que ofende la vista.


David Linn


Destruístete,
te vacías,
te herrumbas,
te extrañas
de tu figura antropomorfa,
te exilias de tu boca
de mármol,
de la carne,
del contorno.



Salustiano García Cruz

Te diluyes,
te vas,
te evaporas,
feneces,
dulce cáscara
vuelves al fango,
te desmodelas
te revientas
te goteas
te humeas
te evaporas
te vas
te diluyes.



David Linn

Había de llegar
eco lejano
y ahora
sin funeral
sin duelo
sin celebro,
no ansío muerte,
no estremezco
no tremolo.


Vittorio Polidori


Te diluyes,
ya solo te diluyes.



...

lunes, 20 de diciembre de 2010

UN HILO DE MÍ SE QUEDÓ EN TI


Dedicado a mis queridos y dulces músicos de Ritmo Rancio


Un hilo de mí se quedó en ti
un hilo quedo,
irascible al principio,
de rostro ajeno


Sigfried Zademack



un hilo perduró allá
en el iris del nervio,

oculto,
solapado,
subrepticio,
malhadado,
tejedor,
chirriante,
crepuscular,
cementerio.


Vincent Desiderio

Un hilo pululando al aire
que se instaló en ti
como piel robotizada.

Un hilo se me quedó en ti.
Una costura perdí yo de mí
que se me fue
irremediable, esquiva.


Vincent Desiderio


Un hilo mío se fue internando en ti,
un tejido que me habías quitado
o algo que yo te di,
no sé.






Sigfried Zademack


Mi entrega no generosa
no altruista,
no premeditada,
se te instaló
irremediable,
glotona,

Vincent Desiderio


chupóptera,
pinzadora,
ahuecadora,
mitológica,
saturnina,
Escila y Caribdis
de tus costados.
¡ay qué pena de carne
destruida!



Vincent Desiderio




Te poseyó
como hormiga de árbol
como rémora en ballena,

parásito infiltrado
en caparazón
y aun

más allá de la vida
más allá.


Mary Jane Ansell




Un hilo de mí quedó en ti,
una costura de mí, para siempre,
más allá de la vida,
más allá.






Sigfried Zademack


...


lunes, 13 de diciembre de 2010

NO HAY EXTENSIÓN MÁS GRANDE QUE MI HERIDA (Miguel Hernández)



Desde otro granadino. Descansa en paz, Maestro.


No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre. 

Ilustración de Lorca para el teatro

 
No te conoce el lomo de la piedra
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.







Federico García Lorca



No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca






Miguel de Cervantes
El 19 de abril de 1616, un día después de recibir los Santos Sacramentos, Cervantes le dirige la siguiente carta  al conde de Lemos:
Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: Puesto ya el pie en el estribo, quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras la puedo comenzar, diciendo: Puesto ya el pie en el estribo / Con las ansias de la muerte, / Gran señor, ésta te escribo. Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la ida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a vuesa Excelencia; que podría ser fuese tanto el contento de ver a vuesa Excelencia bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos, por lo menos sepa vuesa Excelencia este mi deseo.

El gran Enrique Morente le puso ritmo a esta dedicatoria al Conde de Lemos con un resultado extraordinario. La carta hecha canción la incluye Morente en su película documental: Morente sueña La Alhambra, dirigida por José Sánchez Montes.
He aquí el trailer:



También hiciste poesía de la poesía con la Elegía a Ramón Sije de Miguel Hernández:







Picasso
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...                            
de almendro de nata te requiero,                                           
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


Miguel Hernández


María Zambrano
Pedro Garfias















Luis Cernuda
Gustavo Adolfo Bécquer
Manuel de Falla
Bernarda de Utrera



                                                            


"No perdono a la muerte enamorada" (M. Hernández)



Poetas de la Generación del 27

Pero que bien acompañado te vas, Maestro. Ya te pueden amar los poetas.
Descansa en paz, Enrique Morente


martes, 7 de diciembre de 2010

YA NO ME ENFADO CON DIOS

Gasté los versos salvajes,
las imprecaciones a Dios
y a los demonios.




Jaroslaw Kukowski


 Me cansé de llamar
al de la Guarda
y de gritarle a la cara
que no existe,
¡que no, que no!





Jaroslaw Kukowski

Ya no me enfado con Dios
ya no le odio,
 ya sé que no existe
y tampoco le odio por ello.
 Muñeca maldita,
solo tronco sin brazos
blanco sello de la muerte.



 Jaroslaw Kukowski


Ya operé mis quemaduras
maldecir a Satanás
los sapos de Anita Ozores,
los cerrojos de las puertas
del Infierno ceden
qué le voy a hacer,
pero yo los condené,
condenados demonios.



 

Jaroslaw Kukowski


Volví a Dante
y a los círculos concéntricos
y resultó ser verdad
que el Infierno es repetición.





Jaroslaw Kukowski


Me sonaba Salinas a cuero crudo
y Juan Gelman a estrellas
de otro universo.

Me cansé de invocar llamas,
mi pobre libido se ahorcó
desesperada una noche.




Jaroslaw Kukowski


Y ahora que se me han gastado
los nombres
los rostros
y el cansancio
cansado de estar cansado...
apareces tú,
y no eres ente
de exitosa sesión espiritista




Jared Joslin


pues,
dime, carita de no haber roto un plato:

¿qué demonios escribiré para ti?





















Jared Joslin





Firmado: Elena Pascual.

De  Escala de nubes Celsius


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